Casanova, el irresistible seductor

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Casanova

(Biografía)

Stefan Zweig

Editorial Pharos, México, 1944

Sé libre, no dejes que nada te ate; viaja, conoce, prueba, llénate de experiencias, ama, disfruta el momento; vive hoy, no pienses en el mañana; que nada ni nadie te detenga.

Sería creíble decir que estos consejos me los dio un coach o que se los escuché a un influencer que me quería transmitir la filosofía de vida de Timón y Pumba: Hakuna matata. Sin embargo, esa fue la filosofía que encontré en la biografía de un personaje que vivió en el siglo XVIII: Casanova.

Hace poco encontré en la biblioteca de mi padre un libro viejo, polvoso, con las hojas amarillentas y quebradizas, que aún tenía pegadas varias páginas en su parte superior. Autor: Stefan Zweig; Título: Casanova (Biografía); Editorial Pharos; México D.F. 1944. El autor ya murió, por supuesto. De hecho llevaba dos muerto, por su propia mano, al momento de publicarse el libro. La editorial ya desapareció y hasta el Distrito Federal ha cambiado de nombre por uno más amable.

El libro me pareció una joya y me lo traje a casa para protegerlo de alguna ansia de deshacerse de tiliches y papeles viejos. Pero también lo traje para leerlo, para rescatarlo del olvido.

Algo ha cambiado en la técnica de imprimir y cortar las hojas de los libros; ya no se encuentran ejemplares con esta especie de sindactilia editorial, que obligaba a un uso distinto de los abrecartas. Los abrecartas también ha caído en desuso y ahora son una especie en extinción, así que utilicé un cutter y comencé a separar las hojas. La cirugía fue más o menos exitosa: ningún texto perdido, aunque sí dos o tres páginas sin esquina.

Conocí, no hace mucho, a Stefan Zweig por su libro El mundo de ayer. Fue el último que escribió antes de suicidarse el 22 de febrero de 1942 en Petrópolis, Brasil, muy lejos de su natal Viena. Tomó esa terrible decisión  cuando creyó que nada podría detener al ejército nazi y que Alemania ganaría la guerra. El mundo del ayer cuenta, con mucha nostalgia, su juventud en el epicentro cultural y artístico del Imperio Austrohúngaro y la transformación siniestra que sufrió cuando el nacionalsocialismo subió al poder. El autor, que era muy conocido en su época, tuvo que huir de Viena debido a su ascendencia judía, dejando atrás no sólo todas sus pertenencias sino también a su madre anciana y enferma, quien no pudo escapar a la invasión nazi. El libro me pareció grandioso y quería leer algo más de ese autor.

Mi hallazgo editorial fue el pretexto para conocer otra faceta distinta de Stefan Zweig. Y ahora sí, comienzo a hablar del contenido del libro.

En mi imaginario, Casanova era un personaje de ficción que tenía una aptitud extraordinaria para conquistar a las mujeres, era casi como un sinónimo de don Juan. Sin embargo, Giacomo Casanova (1725 – 1798) fue un personaje real que escribió sus memorias para inmortalizarse y que difería mucho en los motivos y las tácticas del don Juan español.

Casanova era un hombre culto, capaz de improvisar poemas, escribir fragmentos de una ópera, de impresionar a la aristocracia con sus anécdotas o de entablar una charla filosófica con Voltaire y Rousseau. Era un conocedor de arte y la consideraba como “un afrodisíaco refinado y sutil, como el medio halagüeño de excitar los sentidos de acrecentar el goce, de preludiar discretos efectos, como delicadísimos anticipos de deleites, de fuertes goces de la carne.”

A diferencia de don Juan que era un vengativo, misógino, psicópata y embaucador, Casanova era franco y se entregaba a cada juego, a cada mujer, a cada instante, a cada aventura. Don Juan dejaba un rastro de odio y arrepentimiento en sus víctimas, mientras que Casanova dejaba sonrisas imborrables y satisfacción garantizada sin remordimientos. 

Además, mientras que don Juan siempre buscaba conquistar a mujeres de la alta sociedad, Casanova era el más incluyente de los seductores. Para dar una idea de la variedad de rasgos de las mujeres con la que compartió su lecho Casanova, Zweig escribió:

“Casanova el erótico poco selectivo por su conjunto vario y copioso de valor desigual que él, Dios sabe cómo, presenta como una galería de belleza. Algunas , por cierto, aparecen con una figura delicada y dulce, el semblante juvenil, tan diáfanas que para dibujarlas habría necesidad de poseer el arte pictórico de sus compatriotas Guido Reni y Rafael. Algunas parecen desprendidas de un cuadro de Rubens o de Boucher; tan mórbidos y voluptuosos son sus contornos; pero además, también qué figuras, prostitutas inglesas, cuyas muescas repugnantes sólo el lápiz de sañudo Hogarth pudiera reproducir, brujas esqueléticas, que únicamente el genio violento de Goya pudo extraer de su paleta, caras de rameras al estilo de Toulouse Lautrec, rústicas y zafias, sujetos bien venidos para  el pincel del áspero Breughel, un extravagante desfile de bellezas y sordidez, ingenio y villanía, una perfecta feria de accidentes, sin obstáculos y selección”.

Pero Giacomo Casanova no era sólo este homo eroticus que se entregaba por completo a todas las mujeres. No podía quedarse en un sólo lugar y, aprovechando que hablaba varios idiomas, escribía cartas a los poderosos locales, a menudo acompañándolas con una recomendación.  Fue de ciudad en ciudad cautivando a la burguesía y a las mujeres en general, recibiendo invitaciones a cenas y bailes, asistiendo al teatro, jugando en los casinos. Recorrió de Lisboa a Moscú, pasando por Madrid, Barcelona, Venecia, Roma, Nápoles, París, Riga, Londres, Varsovia. Vivió, hasta alrededor de los cuarenta años, disfrutando de los placeres de la vida. Después vino el declive se dedicó a escribir sus memorias.

Tempus fugit, carpe diem (el tiempo vuela, vive el momento) era el modo de vida de Casanova, un verdadero practicante de la “Filosofía de la superficialidad”. Alguien que actualmente podría dedicarse a pregonar esa ideología barata, disfrazado de coach o de influencer.

Aquí, una muestra de lo que pudo ser la galería de enamoradas de Casanova:

File:Guido Reni - The Death of Cleopatra - WGA19278.jpg - Wikimedia Commons
Cleopatra – Guido Reni
La Fornarina” 1518-1519, Rafael sanzio (1483-1520) | Revista Médica Clínica  Las Condes
La Fornarina – Rafael
Los mitos de Rubens viajan a Sevilla. - LOFF.IT
Ercole e Deianira – Rubens
el odalisk, 1753 de François Boucher (1703-1770, France) | Grabados De Calidad Del Museo François Boucher | ArtsDot.com
El odalisk – Boucher
Hogarth
Picture
El conjuro – Goya
Toulouse-Lautrec’s 1894 depiction of cabaret singer Yvette Guilbert, titled “Linger, Longer, Loo,” is one of approximately 200 paintings, posters, and lithographs by the artist on display at the Grand Palais retrospective.
Linger, Longer, Loo – Toulouse Lautrec
La posada Swann – Breughel

Destino, azar o decisión

Una historia entre batallas || Andrea Zalles

Una historia entre batallas

Andrea Zalles

Editorial Par Tres, México 2019

Siempre he pensado que un ser humano, físicamente y conductualmente, es resultado de la genética, del ambiente en que se desarrolla y la casualidad. Estos tres elementos nos constituyen en diferentes proporciones, lo cual nos da la individualidad.

Años atrás leí un artículo en la revista National Geographic que hablaba sobre gemelos que habían sido separados de bebés y sin embargo eran idénticos de adultos, y otros que habían vivido juntos todo el tiempo y sin embargo eran bastante diferentes. La conclusión del artículo era que el desarrollo de los individuos, y por lo tanto el parecido o diferencia entre los gemelos, dependía de la genética, el entorno y el azar.

De manera similar, cuando pensamos en por qué estamos dónde estamos, por qué somos las personas que actualmente somos con los vicios y virtudes que cargamos, con la pareja que tenemos, con los amigos que hemos hecho a lo largo de la vida, con todo eso que nos configura como personas, de nuevo veo tres elementos: destino, azar y decisiones.

Y creo que una mezcla de estos tres elementos fue lo que me llevó a conocer a Andrea Zalles. Andrea nació en La Paz, Bolivia y con un poco por fortuna, pero sobre todo por tomar una de las decisiones más importantes en la vida, vino a estudiar la carrera de Diseño Industrial a la ciudad de Querétaro en México. Después se fue a estudiar una Maestría en Innovación y Emprendimiento en Barcelona España y cuando viajó al viejo continente, ya llevaba la inquietud de escribir un libro; la historia que quería contar era la de su tía abuela Doris. Así surgió Una historia entre batallas.

Una historia entre batallas narra la vida de Doris Sorta Gokesh quien nació en Hungría justo después de la Primera Guerra Mundial. Doris era hija de padre húngaro y de madre austriaca y vivió una infancia dura, en el tiempo en que el Tratado de Versalles apretaba el cuello a los alemanes y al imperio austro-húngaro que había sido su aliado en una guerra perdida. La pobreza y el abandono del padre hizo que la familia de Doris se mudara a España, para tener una mejor vida que en Viena. Sin embargo, estalló la Guerra Civil Española y las ilusiones de una vida tranquila se desvanecieron. Años después, Doris vivió en Wassy, que parecía un buen lugar para establecerse; pero un nuevo ajetreo de proporciones mundiales se cernió sobre el pequeño poblado francés: las tropas nazis se expandieron por toda Europa, incluida Francia. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Doris estaba casada con un Ingeniero en Minas que la llevó primero a Perú y después a Bolivia por una mejor oferta laboral. Ya en tierras andinas, Doris fue testigo de la Revolución Boliviana.

Parecería que Doris siempre estaba en el peor lugar, en el peor momento. Fueron su fortaleza y sus ganas de salir adelante, las que le ayudaron a sortear todas las vicisitudes de la vida, aunque ella solía repetir que “por algo suceden las cosas”.

Decidí invitar a Andrea para hablar de su libro en el podcast 3C Libros, un proyecto en sí mismo lleno de improbabilidad, pues unió en amistad a partir de los libros a tres ingenieros que gustan de leer y hablar sobre literatura. Andrea decidió aceptar la invitación y las circunstancias fueron llevando la conversación hacia temas como el destino y la vejez. Por cierto, uno de los capítulos de Una historia entre batallas describe la relación entre Andrea y su tía abuela Doris en el momento en que ella le contaba sus memorias. La descripción de la vejez de la tía Doris es conmovedora y dura, pero llena de satisfacciones después de haber tenido una vida tan imprevisible.

Al final, no sé si el destino ya tenía escrito que esta charla ocurriría; no sé si el azar vuelva a hacer que los caminos se entrecrucen; lo que sé es que decidí escribir sobre esta bella experiencia, que ojalá sea el inicio de una larga amistad.