La pintura en la literatura

La luz negra - Gainza, María - 978-84-339-9863-7 - Editorial Anagrama

La luz negra

María Gainza

Anagrama, España, 2018

Hay libros que desconciertan al lector porque no se sabe que rumbo tomarán. ¿O será que yo siempre voy tratando de adivinar hacia donde nos dirige el autor a través de su relato? Pero para conseguir eso, el autor, no necesariamente, debe ir sembrando pistas falsas como sucede frecuentemente en las novelas policíacas o en cada uno de los episodios de Harry Potter. Lograr esos giros narrativos sin caer en el engaño es una virtud de los grandes escritores.

Recientemente leí La luz negra de María Gainza. Había escuchado grandes cosas de su primera novela, El nervio óptico, pero desafortunadamente no la he conseguido. Así es que en cuanto pude me compré La luz negra, que dicho sea de paso, ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2019, que se otorga en la FIL de Guadalajara.

Esta novela tiene varios giros narrativos que desconciertan al lector, pero también lo mantienen hechizado, con una atracción que le impide postergar su lectura.

Al inicio parece un libro de suspenso que trata sobre falsificaciones de pinturas. Tras la muerte de uno de sus personajes (esto no es gran spoiler pues ocurre en las primeras páginas), parece que nos llevará en la búsqueda de un asesino (no hay tal). Después ocurren algunas apariciones que nos hacen pensar en un thriller psicológico y de pronto, en medio del libro nos encontramos un catálogo de objetos que supuestamente pertenecieron a la pintora Marietta Lydis y que van a subastarse.

A partir de ahí, la protagonista nos lleva tras la búsqueda de la Negra, la supuesta falsificadora de la obra de Lydis, que tenía un talento excepcional y una vida enigmática. Esta parte me recordó mucho a Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, que también es una biografía coral -armada a través de entrevistas, artículos, fotografías y hasta documentos legales- de un personaje de ficción que bien pudo ser real.

A lo largo de la novela, se leen algunos nombres de grandes pintores: Marietta Lydis, William Blake, Pedro Figari y Marc Chagall entre otros, y su sola mención es una semilla de curiosidad para investigar sobre su vida y obra. (¿Conocen las obras de estos artistas?)

La luz negra es un libro deslumbrante que me cautivó de principio a fin y María Gainza tiene un estilo fascinante de escritura, muy original y lleno de erudición que te dejará en espera de su siguiente libro.

Una última, antes de envejecer

La uruguaya: Mairal, Pedro: Amazon.com.mx: Libros

La Uruguaya

Pedro Mairal

Ed. Emecé, México, 2017

Quien se sienta libre de haber idealizado a una persona, que arroje la primera piedra. Más si se trata de alguien que nos despertó una atracción física o intelectual, y que las circunstancias de la vida se han encargado de poner distancia. Sumado a esto, existe la creencia de que los hombres sufren una crisis a los 40’s, sintiéndose amenazados por la vejez que se aproxima y haciendo un último intento de rebeldía ante la cruel huella del paso de los años.

Algo de eso cuenta La Uruguaya de Pedro Mairal, que a lo largo de sus páginas nos narra las aventuras y desventuras del escritor Lucas Pereyra. Lucas emprende una travesía a través del Río de la Plata, desde Buenos Aires hasta Montevideo, a donde irá a recoger unos dólares que le pagaron por adelantado un par de editoriales por dos libros que aún no escribe. Dos razones hay para hacer ese viaje: evitar el tipo de cambio oficial en Argentina que le haría perder mucha plata, y encontrarse con Magalí Guerra Zabala, una joven a la que conoció en un festival literario hace un año.

Durante el viaje, Lucas Pereyra va contando a su esposa, y de paso al lector, cómo fue que conoció a esta joven a quien llama Guerra, y también va dando cuenta de cómo su matrimonio comenzó a desmoronarse. Además de la confesión, intercala su experiencia de padre, de escritor poco conocido, sus planes y temores del encuentro con la joven que es 16 años menor que él.

La Uruguaya tiene su parte trágica y su parte cómica. Por momentos el libro contagia una nostalgia profunda por la juventud que se le escapa de las manos a Pereyra y a la cual se aferra en su relación con Guerra; en otros nos preocupamos por su matrimonio que se tambalea; y en otros es imposible no soltar la carcajada por la mala fortuna del protagonista.

Este libro me divirtió muchísimo, en especial por la capacidad que tiene este escritor malhadado de reírse de sí mismo. La Uruguaya fue mi puerta de entrada a la literatura de Pedro Mairal, que espero seguir explorando.

Sin importar el género del lector, seguramente va a disfrutar de esta novela, ya sea por verse un poco reflejado en alguno de los personajes, o por ver a un amigo, o a un amigo de un amigo muy parecido a uno de ellos.

¿Qué haríamos sin la muerte?

LAS INTERMITENCIAS DE LA MUERTE

Las intermitencias de la muerte.

José Saramago

Punto de Lectura, México, 2006

¿Cómo sería el mundo si no existiera la muerte? Rápidamente la sociedad entera enloquecería por la falta de recursos, por el exceso de enfermos terminales que saturan los hospitales y por la gran geriátricos abarrotados. Las monarquías estarían en constantes guerras internas por una sucesión que nunca se realiza a falta de la muerte del rey padre. Los recursos no serían suficientes y ningún gobierno sería capaz de poner orden en la repartición de los mismos. Incluso las religiones se tambalearían, pues fundan sus creencias en lo que sucederá en esa etapa posterior a la vida. Definitivamente, no me gustaría vivir en un mundo sin muerte. Y es que la muerte es parte del ciclo de la vida. Sin ella el planeta, colapsaría.

Con esa premisa inicia el libro de Las intermitencias de la muerte de José Saramago, en el que nos lleva a reflexionar sobre las implicaciones que tendría que un buen día la muerte de los humanos, en un cierto país, dejara de trabajar. De la mano de Saramago vamos de la reflexión, al embeleso y a la carcajada, pues igual nos plantea una cuestión filosófica como la eutanasia, la corrupción o las religiones; que nos hace enternecer con la imagen de la muerte sentada en un sofá con un perro en su regazo; o hace hablar a la guadaña para hacerle un piropo a la muerte que se encarna como mujer.

En varios de sus libros, Saramago nos plantea una historia en la que un suceso fantástico ocurre en una sociedad y trastoca la vida, para resaltar lo peor de la humanidad, y después, así como llegó, se va eso que alteraba la vida y todo vuelve a la normalidad.

Además también podemos distinguir una forma muy característica en la escritura de Saramago, en la que los diálogos entre personajes, sin un nombre propio, están mezclados con la voz del narrador, en unos párrafos enormes. Eso podría espantar a algunos lectores, pero les garantizo que una vez pasando las primeras páginas se acostumbrarán al estilo. Aquí debo confesar que si pudiera pedir un deseo literario en mi vida, pediría escribir como José Saramago, así que este comentario puede ser un poco tendencioso.

Este libro tan fascinante lo había leído hace 10 años y lo releí recientemente porque quisimos grabar un podcast con Melina Rubio (Cuenta en Instagram: @lecturas.extraordinarias) y ella seleccionó el libro.

La charla fue muy entretenida, en especial pensar cómo sería la muerte argentina y como la mexicana. La argentina seguramente bebería mate, sería un poco quejosa, y sería aficionada al fútbol, hincha de Boca, por supuesto, para que los de River mueran de envidia. La muerte mexicana sería más colorida, tal vez usaría un sombrero ancho y un bigote espeso como alguno de los dibujos de Guadalupe Posada.

Escuchen las dos partes del podcast sobre Las intermitencias de la muerte con nuestra nuestra querida invitada de Mar del Plata, Melina Rubio.