Requiem para Pablo

La ridícula idea de no volver a verte by Rosa Montero

My rating: 4 of 5 stars

Cuando escuche que se proponía este libro para leer en nuestro club de lectura, primero pensé que sería una novedosa biografía sobre Marie Curie y sus últimos años. De alguna manera cumple con mis expectativas: es un novedoso relato de los últimos años de Marie Curie después del fallecimiento de su marido Pierre. Lo que me deslumbró, fue la adopción del tema de la autora, Rosa Montero, en la superación de su pareja fallecida.

Podría decirse que fue un proceso tanatológico de la autora, la cuál, para el momento de escribir esa novela, había experimentado el fallecimiento de su compañero de vida: Pablo. A través de los ojos de Marie Curie, quién tuvo que sobreponerse a la muerte de Pierre, la autora hace un proceso similar de superación del ser amado. Cuenta en la historia de Marie, lo que ella hubiera hecho e hizo para superar este proceso. “Morir es parte de la vida, no de la muerte: hay que vivir la muerte”, esto lo cita Rosa Montero de la Dra Iona Heath, famosa tanatóloga norteamericana. Y es que el enfoque de este libro fue precisamente un ejercicio de aceptación y de realizar una última conversación con aquél que ha partido.

Pero antes de llegar a este proceso final, la autora nos muestra la fortaleza y autenticidad de Marie Curie para el momento que vivió. Una mujer inteligente, luchadora, emprendedora e independiente, capaz de superar cualquier obstáculo, que logra ser la primer mujer en recibir un premio Nobel… y la única persona en recibir dos premios Nobel de Ciencia (Física y Química). Supera los prejuicios de la época, incluyendo a su padre, quién no tiene otra visión más que aquellas viejas patriarcales costumbres polacas de inicio del siglo XX. Marie lucha por buscar su superación, persiguiendo sus estudios en París, donde llegaría a conocer al talentoso e inteligente Pierre. Lograron una conexión única, motivados por un sueño en común: la investigación científica.

En precarias condiciones, y a costa de su salud, estuvieron haciendo estudios para encontrar el material puro de energía inagotable: el radio. La exposición a este elemento es lo que los llevaría a su muerte. Sin embargo, en el camino, sus investigaciones causaron furor, inclusive, cierta idolatría basada en la confianza de que nada invisible pudiera ser causante de daño, invisible como la radiación. Debido a sus estudios, el consejo de ciencias frances nominó a Pierre y un ayudante al Nobel de ciencias, ignorando olímpicamente a Marie. Sin embargo, y a pesar de lo que digan, Pierre se opuso terminante a recibir dicho premio si no se mencionaba también a su esposa, pareja inseparable e incansable del descubrimiento. Esta aseveración causó furor, enojo y contrariedad, pero los viejos ineptos de cortas miras, tuvieron que ceder aunque solo permitieron que Pierre diera el discurso de aceptación. Desde mi punto de vista, Pierre fue un adelantado de a su época, dándole el justo reconocimiento a Marie.

Tuvieron dos hijas, una de ellas se dedico a heredar el legado de ambos : padre y madre, mientras que la más chica, sería una mujer de inigualable belleza, como en claro reproche a la ideología de la madre. Habrá que leer los capítulos dedicados a las niñas. El balance vida trabajo es casi una ilusión, en el aspecto de éxito, ya que al tener éxito en un extremo significa descuidar el otro. A pesar de todo, la vida de pareja fue muy unida, de ahí el proceso de pérdida de Marie fuera tan abrumador que recogió fragmentos de su alma en el diario que escribió después de la muerte de Pierre.

Hubo vida después de su esposo, un año y medio de luto le sirvió para retornar la calma, así como la escritura del diario, del cuál se basa este libro de Rosa Montero. Vemos descrita la vida de Marie como las primeras mujeres que luchan por su emancipación, aunque como todo ser humano, con algunos errores como no ser empática con otras mujeres que necesitaron de su apoyo. También es interesante leer su aventura con un compañero de laboratorio, casado, que le otorgó la atención que Marie necesitaba dos años después de haber enviudado. Es interesante leer también que la prensa de la época se entretenía en los chismes de estas celebridades, como ahora lo pudiéramos ver en actores o cantantes. Obvio que la sociedad francesa condenó a Marie por destruye hogares, sin ponerse a pensar que es el casado quién debería responder por sus actos.

Todo esto encontramos en este atractivo libro, con ciertas elucubraciones de la autora que nos hacen reflexionar sobre la vida, la muerte, la vida de pareja y el machismo. De manera paralela, existe el plus de la identificación de las casualidades y el destino, tema que me llamó la atención, ya que para finales de Enero, había fallecido mi primer gran amigo de la infancia. Alguien que fue muy cercano a mi en mis primeros años de vida, un primo de mi edad, sin ser mi familia. Sobrepasar estos momentos y leer el libro, me dio un sentido a lo que experimentaba, a esa opresión y sorpresa, esa forma de no creer que estuviera pasando, recordar que fue lo último que nos dijimos, y cuando lo hicimos. El libro fue especial por esa casualidad, entender el adiós de un ser querido.

Recomendado para lectores principiantes e intermedios, y para aquellos que buscan empatía en la pérdida, quizás entendimiento. Pablo, Pablito, reverendo, querido primo, gracias por todo.

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Un silencio insoportable

Los hombres me explican cosas by Rebecca Solnit

My rating: 5 of 5 stars

Rebecca Solnit reúne en este libro nueve escritos sobre el feminismo y el silencio imperante que ha existido por miles de años, acallando las voces individuales y colectivas de la mujer en una sociedad comúnmente machista. El primer artículo llamado: Los hombres me explican cosas, que da título a la presente obra, narra un evento que presenció en una reunión a la que fue invitada, donde tiene que soportar estoicamente que el anfitrión (un hombre) le recomiende un libro que debe leer. Aquel fulano le explicó de que trataba el libro (sin haberlo leído) y por qué consideraba que debía leerlo con el fin de que pudiera servirle para su trabajo como escritora. Una amiga, con la que asistió a dicha reunión, comenzó a decirle al anfitrión que Rebecca era la autora del libro que mencionaba, hecho que ignoró el lamentable tipo hasta que entendió que le estaba recomendado a la autora el libro que había escrito. Obvio, no se inmutó y continuó como si fuera un hecho insignificante.

Este matiz de arrogancia y superioridad opresiva es una constante en sus ocho escritos restantes. El libro abre una oportunidad para discutir y entender el efecto machista de generaciones en nuestra sociedad actual. Aunque pareciera que tal comportamiento disminuye con el paso del tiempo, aún falta demasiado camino por recorrer hacia la equidad. En su artículo de La Guerra más larga, se discute la violencia en la mujer, así como las violaciones que atacan más a la víctima que a los atacantes. Decir que no salgas sola en la noche por el parque, en lugar de educar a los varones y prohibir la salida a violadores, es una clara muestra de preferencia machista.

Otros escritos como Mundos que colisionan, #YesAllWoman, el síndrome de Casandra y la obscuridad de Woolf; me abrieron un panorama de esa opresión y desventaja social que se ha manifestado por siglos. Pero quizás, el Elogio de la amenaza, muestra un enfoque que no había tomado en cuenta: legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, hacen un matrimonio de igualdad real. Esta es la amenaza para el matrimonio tradicional, ya que esa violencia doméstica o superioridad del esposo sobre su pareja desaparece al tener dos personas del mismo sexo, con una equidad nunca vista. Y no estoy diciendo que sea la solución, más bien que el matrimonio entienda el verdadero significado de equidad en la pareja. Hablo de equidad en lugar de igualdad, ya que la igualdad es un tema utópico debido a nuestras diferencias fisiológicas y biológicas.
Al leer la Abuela Araña, recordé algunas conversaciones con mi mamá sobre la sobrevivencia de los apellidos maternos en un árbol genealógico. Si quisiera que perdurará un apellido, por generaciones, ha tenido que ser un hombre quién mantiene el nombre. Ahora es posible elegir el apellido sin importar si es materno o paterno.

Finalmente, en su artículo final: la caja de Pandora nos invita a reflexionar sobre el largo camino que aún falta por recorrer. No solo desde el esfuerzo que cada mujer hace para obtener sus derechos, sino también, cada hombre que entiende que también es su problema y sumarse al esfuerzo colectivo de una exigencia que no puede quedar silenciada por más tiempo.

Son 9 ensayos que expresan de manera acertada, el problema al que nos enfrentamos como sociedad. Nos hace entender los diferentes obstáculos para alcanzar la equidad, y nos invita a no callarlo, a levantar la voz cuando es necesario y apoyar a aquellos que están siendo silenciados. Como dijo mi amigo Luggi, con este libro Rebecca me explica cosas.

Aquí el link al review de Luis:

https://macqro.wordpress.com/2020/04/21/rebecca-solnit-me-explica-cosas/

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Rebecca Solnit me explica cosas

LOS HOMBRES ME EXPLICAN COSAS: Rebecca Solnit: 9788494548147 ...Rebecca Solnit

Los hombres me explican cosas

Editorial Capitán Swing, España.

Rebecca Solnit es la inventora del término mansplaining que puede traducirse como los hombres explicando, o como prefirieron traducirlo Los hombres me explican cosas. Este es el título del libro que contiene 9 ensayos y del primer ensayo en el libro. En este ensayo, Rebecca Solnit utiliza una anécdota personal para demostrar su tesis que dice que los hombres tienden a explicarles a las mujeres todo, incluso aquello en lo que ellos no son expertos y ellas sí.

La anécdota consiste en que un hombre adinerado en una reunión social entre gente adinerada se acercó a ella y a una amiga con la que la platicaba y comenzó a hablar sobre un libro que estaba de moda entre el círculo intelectual y entre quienes aspiran a estar en ese círculo. El hombre mayor, trataba de exponerle la tesis de ese libro a sus dos interlocutoras, sin darse cuenta de que una de ellas era la autora del libro. Cuando se dio cuenta, de que estaba explicando mal uno de los conceptos de su libro, Solnit trató de corregirlo, pero el hombre no se dio por enterado, ni siquiera cuando la amiga le dijo que ella sabía de qué hablaba pues era “su” libro. Esas cosas pasan frecuentemente, Solnit y se lo atribuye a un afán masculino de tratar de demostrar su supuesta superioridad intelectual sobre las mujeres.

No me detendré en este ensayo para decir si estoy de acuerdo, ni trataré de contraargumentar para decir en qué no estoy completamente de acuerdo. Me centraré en el tercero de los ensayos que conforman el libro, titulado: Mundos que colisionan en una suite de lujo.

En este ensayo, Rebecca Solnit hace una comparación entre el poder que ejercen los países primermundistas y las instituciones económicas contra los países subdesarrollados, con la violencia que ejercen algunos hombres en puestos de poder contra las mujeres. Comienza contando la agresión que sufrió una emigrante africana en Nueva York a manos de Dominique Strauss-Khan, entonces presidente del FMI. Ella (Nafissatouo Diallo), trabajaba como afanadora en un hotel y él la acosó sexualmente; cuando ella se resistió, él la amenazó con denunciarla como ilegal y de tomar represalias económicas contra su país de origen.

Esa misma relación de poder que intentó ejercer Strauss Khan sobre Diallo, existe entre el FMI y los países africanos y con el sur global. El FMI prácticamente dicta las políticas económicas de los países endeudados, obligando a sus gobiernos a subir impuestos, recortar programas sociales, etc.

Y de pronto en medio de este ensayo, con el que, mientras lo leía, concordaba completamente, vino a mi cabeza un recuerdo y una revelación, uno de esos “momentos Amelié”.

En 2013 fui a Argentina con mi familia, por motivo de un congreso de Lingüística al que asistió mi esposa como expositora y participante, y aprovechamos para conocer Buenos Aires. Mientras estábamos allá, en Venezuela murió Hugo Chávez. En ese entonces, Argentina estaba gobernada por Cristina Fernández de Kichner. A mí me llamó mucho la atención que en Argentina se declarara luto nacional. Sabía que había una cierta afinidad política entre los gobiernos de Venezuela y Argentina, pero de eso a que todos los periódicos tuvieran en primera plana la muerte del “querido general”, que en la Plaza de Mayo se colocara la bandera argentina a media asta y que hubiera carteles de  agradecimiento y despedida por todos lados, a mí me resultaba incomprensible.

Regreso a la sala de mi casa en el año 2020, mientras bebo una taza de café y leo el ensayo de Rebecca Solnit, y entonces viene el momento de la revelación. La autora explica como Hugo Chávez, con las ganancias del petróleo, ayudó al gobierno de Argentina a saldar su deuda con el FMI, y así poder establecer sus propias políticas económicas. A eso se debía el enorme cariño que los medios y el gobierno argentinos demostraban hacia el mandatario venezolano. Hasta los villanos preferidos tienen su lado bueno.

Otro ejemplo, que utiliza la escritora es el de las políticas alimentarias que USA y otros países desarrollados impusieron a los países más pobres, lo que provocó que dejaran de ser autosuficientes en la producción alimentaria. USA ofreció arroz a bajo precio a Haití, haciendo que los productores de arroz haitianos fueran a la quiebra. Años después Bill Clinton – otro personaje poderoso cuya reputación cayó a causa de un escándalo sexual – se dijo arrepentido de su política alimenticia con varios países, especialmente con Haití. El arrepentimiento puede ponerse en duda, pues el exmandatario también había dicho estar arrepentido de su comportamiento sexual mientras fue presidente.

Dos ejemplos de abuso de poder de un hombre sobre una mujer y de una institución o país a otro. Citando a Rebecca Solnit:

“Strauss-Khan creó una atmósfera incómoda y peligrosa para las mujeres, y sería diferente si trabajase por ejemplo, en una pequeña oficina. Pero que un hombre que controla parte del destino del mundo dedique sus energías a generar miedo, miseria e injusticia alrededor de él dice mucho del mundo en qué vivimos y de los valores de las naciones e instituciones que toleran su comportamiento y el de otros hombres como él”.  

Eso suena desmoralizante. Sin embargo, este ensayo, Mundos que colisionan en una suite de lujo, termina con un tono esperanzador. En el caso de Strauss-Khan, aunque no fue a prisión por el cargo de acoso sexual, perdió su cargo y su reputación, dado que, a la demanda de Diallo se sumaron las de otras mujeres que también fueron víctimas de este emperadorzuelo. En el caso de Haití, el FMI le condonó la deuda, en respuesta a la demanda de varias asociaciones civiles internacionales.

Esta es precisamente la esperanza: que la sociedad civil denuncie y apoye a quienes denuncian. No pongamos en duda la voz de los denunciantes por muy poderosos y reputados que sean los denunciados. Sumémonos.

Tengo otro caso que contar muy similar, pero ya será en otra ocasión. Por lo pronto reconozco que Solmit me explica cosas.

El inexistente instinto maternal

Mariana Dimópulos

Pendiente

Argentina, Adriana Hidalgo Editora, 2013

PendienteTodo hombre en su vida debe plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo… ¿Y las mujeres? ¿Deben tener acaso las mismas aspiraciones trascendentales que los hombres? No se espanten, esta frase es provocadora y las preguntas ni siquiera la voy a responder. Es más, para ser honesto, creo que nuestra trascendencia sería insustancial si la redujéramos a estas tres acciones. De lo que estoy seguro es de que ni el árbol, ni el libro, ni el hijo funcionan igual para todo mundo.

Recientemente he escuchado muchas veces el tema del derecho de la mujer a no ser madre, o de manera más general, del derecho a no seguir los roles tradicionales. Se habla de no ver el matrimonio como un destino irremediable, ni siquiera vivir en pareja hasta que el desamor los separe; y por supuesto no creer que procrear un hijo, es una predestinación que hay que enfrentar tarde o temprano, sola o acompañada.

Fue en una de esas charlas en las que se habla sobre los nuevos roles de la mujer en la sociedad, en una entrevista a Eugenia Zicavo que encontré en YouTube, en la que ella recomendó el libro Pendiente de Mariana Dimópulos.

Pendiente es un libro con temática feminista, sin ser panfletario. Habla sobre un inexistente instinto maternal, pero también habla de feminismos exaltados que terminan traicionados por sus promotoras.

Una mujer, que después de tener a su bebé, tiene complicaciones postparto y pasa un mes y medio internada en el hospital. Cuando por fin sale, se da cuenta que no tiene ningún vínculo con su bebé, que no tiene ese instinto maternal del que todo mundo le hablaba y que no siente nada al tocarlo y abrazarlo, por el contrario, busca cualquier pretexto para no hacerlo. El que se encarga del cuidado del bebé, quien lo alimenta, baña y cambia es Iván, la pareja actual de la protagonista.

La historia comienza en esa escena en la que el bebé llora, Irina no hace nada por calmarlo e Iván se apresura a tranquilizarlo. Después, dando saltos en el tiempo, vamos reconstruyendo la vida de Irina, desde sus 20 hasta los actuales 40 años. Nos habla de un período de su juventud en el que tenía amistad con unas chicas -Ludmila, Mara y Celeste- unos pocos años mayores que ella, que juraban y la hacían jurar, que nunca tendrían un hijo. Algunas, ni siquiera querían tener una pareja.

Sin embargo, como sucede en la vida real, el tiempo y las circunstancias hacen que la gente cambie. Mara por ejemplo, se embaraza, aunque pierde al hijo. Ludmila muere en algún punto intermedio de esos 20 años, y después Celeste también muere. Y aunque parece que ya les estoy echando a perder todo el libro con mis spoilers, estás muertes no son tan relevantes.

A lo largo de la historia, aparecen tres hombres en la vida de la protagonista: Pedro, un profesor de Filosofía, bohemio y nihilista, con quien vive un tiempo; un primo siniestro, que aparece de vez en vez, la seduce, la estafa y desaparece; e Iván, un médico ruso con quién también decide vivir y a quien parece que ama de verdad. Tres personajes masculinos que se acoplan a la protagonista para ayudarnos a descubrir sus múltiples facetas.

El estilo con el que está escrita la novela, requiere de mucha atención del lector para captar todos los detalles que en una lectura descuidada pasarán desapercibidos. Mariana Dimópulos, economiza en el lenguaje, utiliza frases cortas y omite algunos detalles. Sin embargo, cada enunciado tiene un peso en la historia. Por ejemplo, la siguiente frase me llamó la atención al leerla:

“Ah respiro. Todo es tan distinto y todo ha mejorado esta noche. El bebé está mudo. No es un gato. Y el aire no sabe mal como en esa de Pedro, la última”.

Confieso que tuve que releerla un par de veces para encontrarle un poco de sentido. Pero hacia el final, resulta que este párrafo es el vértice de la historia y bien merece un lugar especial en este museo de frases perfectamente cuidadas. Si no lo creen, vuelvan al epígrafe al terminar este fabuloso libro.

Pendiente de Mariana Dimópulos es altamente recomendable para quienes quieren descubrir nuevas voces en la literatura, para quienes están interesados temáticas feministas, y para quienes disfrutan del suspenso. Les garantizo que el final les enchinará la piel.