Fantasía polaca para el mundo

La sangre de los elfos  by Andrzej Sapkowski

My rating: 4 of 5 stars

Andrzej Sapkowski creó un mundo que se descubre poco a poco, logrando capturar la atención del lector a través de sus personajes mientras descubre las intrincadas argucias políticas y militares. Un mundo que ha sido azotado por la humanidad, expulsando a los moradores primigenios como los elfos. Tomando ventaja de las enseñanzas que ellos compartieron con la humanidad, con el fin de manipular las Fuentes energéticas disponibles en la naturaleza y transformarla en magia.

En este tercer tomo de la saga de Geralt de Rivia, el brujo logra por fin llevar a su protegida a la antigua fortaleza de los brujos: Kaer Mohrhen. Siguiendo las costumbres del clan, la preparan con duro entrenamiento para combatir con la espada y las señales de los brujos. Pero Ciri es una joven especial, por sus venas corre sangre de los primeros moradores y afortunadamente, no inician la transformación de la jovencita con los brebajes especiales de los brujos. Ella tiene una fuente natural de energía, y además es mujer, por lo que deciden pedir ayuda a una hechicera: Triss Merigold. El entorno de los brujos cambia de la noche a la mañana, y no solo deben comportarse más educadamente, si no ahora se dan cuenta que Ciri a comenzado su pubertad, y solo la hechicera esta capacitada para explicarle el ciclo menstrual y sus efectos, Geralt y los demás se sienten aliviados de tener a Triss en su castillo.

La energía de Ciri comienza a desarrollarse, y Triss sugiere que solo hay alguien que podría terminar de formarla, brindarle el conocimiento y la práctica necesaria para poder controlar su poder nato. Es otra hechicera, mucho más experimentada que Triss, y el gran amor de Geralt: Yennefer de Vengerberg. Para esto, es preciso seguir escondiendo a Ciri, quién es en realidad la heredera directa del trono de Cintra, una nación del sur que era muy poderosa antes de ser conquistados por los nilfgaardianos. Demasiado intereses políticos están en juego con el regreso o completa desaparición de Ciri en el esquema global de los reinos. No solo el rey de Nilfgaard busca a la heredera, también los enemigos de éste la buscan, ninguno con las mejores intenciones al parecer. Debido a esto, Geralt la mantiene escondida en el Santuario de la diosa Melitele, lugar al que llega Yennefer para enseñarle lo necesario para sobrevivir.

Lo divertido de todo este enredo, es que las tres mujeres sienten una atracción especial hacia Geralt, tanto Triss como Yennefer de una manera más pasional, mientras que Ciri siente el llamado del destino, algo más bien aspiracional. Estas situaciones resultan un tanto cómicas pero entretenidas, viendo como entre ellas hay una especie de competencia por captar la atención del brujo.

La serie de Netflix logra retratar la esencia de la narrativa de Sapkowski, permitiendo adentrarnos en su mundo mágico e intrigas políticas. Mantiene además el interés por el papel que jugará Ciri en el destino del mundo. Esta es la primera novela de la saga del brujo, los dos tomos anteriores son una recolección de cuentos que sirve como precuela a la historia principal.

Como lo he comentado en otras ocasiones, esta saga me ha permitido regresar a la fantasía épica, capturando mi atención y buscando más título que me permitan disfrutar de este subgénero por tantos años abandonado. Aunque puede leerse de manera independiente, les recomiendo leer primero los cuentos de los tomos I y II antes de leer esta novela. Recomendado para lectores que buscan entrar al mundo de fantasía para adultos, más divertido y ligero que Juego de Tronos de George R.R. Martin.

View all my reviews

Añoranzas y Pesares I

El trono de huesos de dragón by Tad Williams

My rating: 4 of 5 stars

Me verdadera incursión a la lectura, fue a través de los libros de fantasía y ciencia ficción. Reconozco que hubo algunas novelas de literatura contemporánea que me llamó la atención, pero mi verdadera adicción comenzó con la serie Fundación de Isaac Asimov y las Crónicas de Dragonlance de Margaret Weis y Tracy Hickman. Durante varios años coleccioné libros de ambos autores y comencé a incursionar en otros autores de fantasía como R.A. Salvatore y de ciencia ficción como Neal Stephenson, Dan Simmons u Orson Scott Card. Después, llegó un momento de apertura a otras corrientes o tipos de historias: me ayudaron a leer sobre el Boom, el Crack, autores del bloque socialista, grandes cuentistas y escritores del Sol Naciente. Fueron años alejado de mis temas favoritos.

Este año 2020 ha sido completamente atípico, se han abierto un mundo de posibilidades a la interacción humana, más cercanas a las descritas por Asimov en su novela El Sol Desnudo. Me invita a retomar mis primeras lecturas, a redescubrir el mundo de la fantasía y la ciencia ficción. Recientemente, la revista TIME publicó una lista de los 100 mejores libros de fantasía de todos los tiempos y creo polémica entre diversos críticos y fanáticos del mundo de la fantasía. En lo que coinciden todos, es que hay grandes ausentes en la lista, y existió una tendencia en nominarse entre los miembros del panel de selección.

Un gran ausente, es Tad Williams y su serie Añoranzas y Pesares, cuyo primer tomo se escribió en 1988, llamado El trono de huesos de dragón. La aventura comienza cuando el agonizante Rey Supremo vive sus últimos días, en la pacífica tierra de Osten Ard. Fue el unificador del reino, logrando un periodo de paz de más de 50 años. Los diferentes reinos se unieron bajo su mandato, acelerando las rutas comerciales y manteniendo la estabilidad en las fronteras. Sin embargo, al morir el Rey, una inminente guerra parece cernirse sobre los pacíficos habitantes. Existen diferencias de opiniones entre los dos hijos del difunto Rey: el primogénito, Elías y futuro rey, es aconsejado por un acólito estudioso de artes oscuras y ancestrales llamado Pryrates, empujando al rey a enemistarse con su hermano menor Josua, provocando una ruptura entre los reinos de Osten Ard.

Pero nuestro personaje principal, es un aprendiz de hechicero, un joven huérfano llamado Seamon cuyo destino estaba unido al futuro del reino. Bajo la tutela de Morgenes, el sabio hechicero de Hayholt y miembro de la liga del pergamino, se adentró en las leyendas e historias del reino, narraciones que contienen la salvación del reino. Como toda obra de fantasía épica, Seamon se ve orillado a sobrevivir y embarcarse en una aventura de la cuál nunca quiso ser parte.

Tad Williams logra transportarnos a ese mundo fantástico, transmitiendo la belleza de sus paisajes naturales, haciéndonos sentir que caminos junto con Seamon por los bosques y nevadas montañas de la región. Mantiene una narrativa entretenida, entregando al lector cada pieza del rompecabezas que puede salvar al reino y el alma atormentada del nuevo Rey. No pueden faltar las criaturas fantásticas como gnomos y seres primigenios del bosque, muy similares a los elfos. Claro, las leyendas de tiempos ancestrales con dragones atemorizando los poblados no podrían faltar. Pero sobre todo, un enigma que es la razón de la búsqueda, tres espadas de grandes poderes, secretos que han sido protegidos por la liga del pergamino.

Una historia recomendada para lectores intermedios de fantasía, no es una novela que aconsejaría como primera aproximación para nuevos lectores de fantasía, es necesario tener lecturas preliminares, al menos El Hobbit. También es considerada Fantasía clásica, un estilo más tradicional del que podemos encontrar en los escritores de la última década. Definitivamente terminaré la saga.

View all my reviews

De las 100 mejores novelas de Fantasia (según TIME Magazine)

The Golden Compass by Philip Pullman

My rating: 4 of 5 stars

Me convertí en adicto a la lectura gracias a los libros de fantasía y ciencia ficción. Devoré varias novelas incansablemente durante mi época colegial. Leí las obras de Robots y el Ciclo de Trantor de Asimov, el Juego de Ender de Orson Scott Card, las aventuras del elfo oscuro de R.A. Salvatore y las historias de la Dragonlance de Margaret Weis y Tracy Hickman. Después llegaron a mí, diferentes subgéneros que van desde la novela histórica hasta la narrativa contemporánea, pasando por algunos clásicos, el Boom latinoamericano y el Crack. Divulgación científica y ensayos sociales e históricos también llegaron a mis manos, pero el mundo que me inicio fue alejándose de mis lecturas anuales.

Hasta que decidí regresar a mis orígenes, revisando las listas de novelas que debí de haber leído de fantasía y ciencia ficción, repasando algunos premios como el Hugo, Nebula o World Fantasy. El pasado 16 de octubre del 2020, la revista TIME publicó la lista de los 100 mejores libros de fantasía de todos los tiempos.
https://time.com/collection/100-best-…

La presente novela: Las Luces del Norte de Philip Pullman, estaba listada entre las mejores novelas de fantasía, al lado de clásicos como “Las Mil y una Noches”, “Alicia a través del espejo” o la trilogía del anillo de J.R.R. Tolkien. Esta novela fue llevada al cine en 2007 con Nicole Kidman, Dakota Blue Richards y un menos golpeado Daniel Craig (James Bond, 007).

Cuenta la historia de Lyra Belacqua, una niña huérfana que se encuentra en la custodia del rector de la universidad de Oxford, en un mundo similar al nuestro. Donde cada ser humano cuenta con un compañero llamado daimonion; los cuales adoptan la forma de diversos animales durante la infancia, y una vez pasada la pubertad, el daimonion toma una forma única (gato, pájaro, mono, lobo, etc). Son parte de su aura, o su alma, están unidos durante toda la vida.

Lyra es una chica curiosa, que siempre busca aventuras, y se ha ganado el aprecio o la paciencia de todos los catedráticos de la universidad. Fue encargada por su tío : Lord Asriel, un investigador que estaba estudiando unas finas partículas que se pueden apreciar claramente durante las auroras boreales. Este descubrimiento le consiguió enemigos dentro y fuera del ámbito académico. Inclusive Lyra lo salva de un atentado a su vida, al confiarle que el rector había vaciado algo a su bebida.

Durante esta época, varios niños de algunas ciudades y poblados habían comenzado a desaparecer, sin poder encontrar su rastro. Ni un cuerpo había aparecido, y muchos padres estaban preocupados. Lyra vivió de cerca estos robos, ya que dos amigos suyos desaparecieron pocas semanas después de que Lord Asriel se fuera nuevamente al ártico.

Entonces hace su aparición una hermosa dama, amable y cautivadora: la señora Coulter, que decide hacerse cargo de la futura educación de Lyra. Ella acepta inmediatamente, ya que sus educadas maneras y belleza deslumbrante la seduce inmediatamente. Además, le prometió que la ayudaría a viajar al Norte, hacía el ártico para encontrar sus dos amigos desaparecidos.

La madrugada de su partida, el rector le confía un artefacto muy valioso a Lyra: un aletiómetro. Dicho dispositivo le contestará las preguntas que formule, pero debe saber interpretar su resultado. Lo único que le pide es que no permita que la señora Coulter se entere que lo tiene. A partir de aquí, Lyra se dará cuenta del peligro que corren no solo aquellos niños desaparecidos, sino el mundo entero que conoce.

Aunque la lectura no me atrapó como antes lo hacían otros libros de fantasía, tuvo capítulos muy entretenidos y escenas muy interesantes. Encontramos mundos paralelos, donde la inocencia de los niños juega un papel relevante en la interpretación de las partículas elementales. Sin embargo, siento que es una historia que un padre contaría a sus hijos, no lo considero “Adult Fantasy” pero puede servir como iniciación a la fantasía. Definitivamente tengo que terminar la trilogía de La Materia Oscura, al menos ya terminé el primer volumen. ¡Ah!, casi lo olvido, lo recomiendo a jóvenes lectores o nivel principiante.

View all my reviews

Los infortunios de la esterilidad (y sus ventajas)

La espada del destino by Andrzej Sapkowski

My rating: 4 of 5 stars

Esta es el segundo tomo de la saga de Geralt de Rivia. Un humano mágicamente adaptado para combatir seres salvajes y maléficos que buscan destruir a la humanidad. Después de un proceso que lo alteró genéticamente durante la infancia, Geralt de Rivia se convierte en un brujo, y usa sus conocimientos herbolarios y rúnicos para traer seguridad a los diferentes pueblos que visita.

Claro que sus servicios no son gratis, es necesario pagar por ellos, y en ocasiones se paga con un niño, el cuál será preparado para pertenecer al gremio de los brujos, si es que sobrevive a la transformación.

En las historias de este segundo tomo, conocemos un poco más del pasado de Geralt, y de ese amor imposible pero destinado a intentarlo en cada ocasión, con la atractiva Yennefer. Ambos personajes condenados a nunca tener descendencia, ya que los poderes adquiridos tienen un precio. Quizás quién más demuestra su sufrimiento y vive buscando una solución, como tratar de matar a un dragón dorado, es la bruja Yennefer; quién intenta recuperar la oportunidad de ser madre. Así mismo, la bruja entra en conflicto con las dos personas que más quiere, o al menos eso parece, el brujo Geralt de Rivia y el hechicero Istredd de Aedd Gynvael. Una historia que resulta divertida y en el sentido de ver a Geralt morir de celos antes su rival por las atenciones de Yennefer.

En las siguientes historias conocemos a la princesa Ciri, cuyos padres fueron salvados por el brujo mismo. Sobre el padre de Ciri, pesaba una maldición que lo hacía parecer un hombre-erizo. Al quitarle el hechizo y defender su unión con la hija de la reina, decide darle en pago al brujo el regalo no esperado. Ese regalo no esperado es que ya había embarazado a la hija de la reina Calanthe, ese bebé sería Ciri, una niña que el destino buscaría unirla con el brujo, encontrándola en los lugares más inesperados.

La narrativa de Andrzej Sapkowski es atractiva, con dilemas más humanos que fantasiosos. Siendo una gran revelación para una narrativa que ha sido primordialmente dominada por los anglosajones, descendientes de Tolkien. Vemos también a un héroe más real, con defectos e inseguridades como cualquier otro, presa lamentable de las hechiceras y las jóvenes aldeanas. Definitivamente seguiré viendo la serie en Netflix y buscaré el tercer tomo. Recomendado para lectores que incursionan en los mundos fantásticos.

View all my reviews

Un encuentro de miradas

(Sacado del barril de los recuerdos)

Cuando se habla de un encuentro de miradas, generalmente se piensa en un hombre y una mujer, en el inicio de una atracción con un desenlace carnal. Lo que me ocurrió a mí fue algo diferente: sublime, celestial.

Todos aquellos que al ver su mirada reflejada en las de pupilas de alguien más hayan sentido el abrazo de un tierno parpadeo, podrán argumentar que su experiencia no tiene nada de terrenal. Sin embargo, yo les aseguro que mi experiencia sí fue algo fuera de este mundo.

Mi nombre es Tereza, con zeta, porque la secretaria del Registro Civil así lo decidió, y porque mis padres no tuvieron el cuidado de revisar mi acta hasta muchos años después, cuando era demasiado tarde y costoso cambiarlo. Pero debo agradecer tal torpeza pues eso logró distinguirme de muchas otras Teresas. Claro, eso y mi carácter rebelde, que no encajaba en un colegio de religiosas.

Mis padres, a pesar de ser ateos confesos, decidieron meterme en el Colegio Juana de Arco, que pertenece a Las Hermanas de los Pobres Siervas del Sagrado Corazón. Su decisión se basó en que la Escuela Primaria Federal Gabino Barreda estaba demasiado lejos de casa, y a que del Don Bosco de los Salesianos -la otra oferta educativa- saldría más persignada que una monja. Aunque seguramente habría salido primero expulsada que con hábito. Las madres del Colegio, al menos eran más pacientes con mis travesuras y jamás me enteré de que intentaran disuadir a alguien de entrar en su congregación.

De lo que no pude salvarme fue de ir cada viernes primero a misa. Se celebraba en una capilla en donde destacaban 3 figuras teologales: Jesucristo, la Virgen María coronada con el Espíritu Santo y el Arcángel Miguel. Debo agradecer que sus figuras no fueran tan tétricas como las del templo cerca de mi casa, a donde alguna vez fui invitada a la  primera comunión de una de mis amigas y quedé impresionada por el gesto de dolor en la Virgen y el Cristo sangrante y amoratado. Las estatuas de la capilla del Colegio, por el contrario, en sus rostros dibujaban una sonrisa. El único que estaba un poco serio era el ser alado. Y no era para menos, pues empuñar una larga espada dorada y amenazar con ella a un dragón que intentaba morderle los pies, no era cosa para alegrarse.

La nula formación religiosa que recibí en casa, frecuentemente se contraponía con la excesiva que recibía en el Colegio. Yo movía los labios cuando todos mis compañeros rezaban y fingía un gran acto de contrición cuando insistentemente me invitaban a que comulgara cuando ya tenía la edad para haber hecho la primera comunión, cosa que jamás sucedió. Así que mi infancia transcurrió entre dos ambientes contrapuestos: el fervor y la herejía.

De esa manera terminé la primaria. Ya en la secundaria y la preparatoria, las monjas eran más relajadas en la formación religiosa, o al menos no andaban detrás de los alumnos para que fuera a contarle sus pecados al párroco. Quizás se resignaban, porque de lo contrario, hubieran necesitado un gran ejército de sacerdotes para depositar los miles de pecados de todos los adolescentes pletóricos de hormonas; o quizás pensaban que con los jóvenes se debe de utilizar la psicología inversa.

En la preparatoria tuve sólo un par de novios, a pesar de ser muy popular. Mi fama, no se debía a la belleza, sino a que lograba mantener un promedio de cuadro de honor, a pesar de tener una conducta reprobatoria. Creo que por eso, los muchachos se me acercaban más con intenciones de buscar una cómplice de andanzas, que una chica con quien salir. Pero eso jamás me perturbó; algunos pretendientes, muchos amigos y un par de mejores amigas, hicieron de mi preparatoria una de las mejores etapas en mi vida.

Al terminar la preparatoria, tuve que mudarme de ciudad para ir a la universidad. Mis padres, congruentes con su liberalismo religioso, me dejaron escoger carrera, universidad y por consiguiente ciudad. Yo fui la que lo pensé mucho. Estaba tan arraigada a mi ciudad y a mis amistades, que se me hacía difícil dejarlos para irme a estudiar Arquitectura al ITESO. Eso fue lo que en un disparatado chispazo elegí como profesión. Mi padre que siempre ha tenido un poco de artista frustrado y mi madre que me había hecho jurarle que no seguiría su carrera de contadora, apoyaron mi decisión.

Pasé cuatro años y medio muy ocupada haciendo planos y maquetas de proyectos irrealizables, y por supuesto, asistiendo a fiestas entre semana. Los fines de semana procuraba ir siempre a visitar a mis papás, porque pasaba un rato realmente agradable con ellos y porque mamá me mandaba comida para toda la semana, de esa manera no tenía que preocuparme por preparar mis alimentos. Además aprovechaba los fines de semana para visitar a mis amigos de la prepa que no habían salido a estudiar fuera, o que al igual que yo, llegaban a la pequeña ciudad natal a llenar las alforjas para la semana.

En esos cuatro años, con la amiga con quien estreché más los lazos fue con Sonia, que también había ido a Guadalajara a estudiar Pedagogía en la Universidad Panamericana. Ella, siempre había sido muy apegada a los preceptos religiosos que cimentaron sus padres y acrecentaron las mojas. Sin embargo, parece ser que la insistencia de los miembros del Opus Dei en la Universidad, echaron por la borda todo el apego que tenía a la religión católica, y ya para el cuarto año de la carrera, Sonia era tan laica y escéptica como yo. Corrijo, casi tan laica como yo, pues a pesar de compartir muchas de mis ideas acerca de la fe católica, tenía que seguir asistiendo a misa dominical con sus padres.

En una ocasión en que habíamos ido el fin de semana a nuestras casas paternas y que nos regresaríamos juntas a Guadalajara, me invitó a misa con sus papás. Siempre asistían a la misa de 10:00 am que se celebraba en la capilla del Colegio Juana de Arco. Emocionada por visitar nuevamente mi Colegio, y no teniendo nada mejor que hacer el domingo por la mañana, acepté.

En los 4 años que tenía de no visitar mi antiguo Colegio, este se había transformado. Las hermanas habían adquirido un gran terreno baldío y habían construido nuevas canchas y salones. La capilla, que anteriormente estaba bastante oculta, tenía una nueva entrada que la hacía lucir aún más hermosa; claro desde un punto de vista arquitectónico.

Al entrar, vi nuevamente los vitrales que siempre llamaron mi atención por su colorido, y me imaginé nuevamente niña, joven, colegiala rebelde. Un rayo filtrado a través del caleidoscopio multicolor, se posó sobre el Arcángel Miguel. Me detuve unos segundos a observar el dragón, que parecía aceptar resignadamente su derrota. Luego vi el elegante traje del arcángel predominantemente dorado y rojo, y su espada también dorada que se mantenía en guardia contra el dragón. Levanté un poco más la vista y creo que el arcángel sonrió, mientras nuestras miradas se encontraron y se fundieron en un eterno instante de pasión. Sentí mi torrente sanguíneo desde la punta de los pies hasta el corazón llevando una carga de fuego que jamás había sentido. Mis brazos cayeron a los costados, sin vida y luego la cabeza me dio mil vueltas hasta que perdí el sentido y me desplomé.

Cuando desperté, mis papás estaban a mi lado, Sonia y sus papás me observaban a los pies de mi cama, y su semblante pareció relajarse cuando abrí los ojos. Me contaron que había permanecido alrededor de un minuto observando la estatua como hipnotizada, sin hacer caso a sus llamados, de pronto me desmayé. Intentaron reanimarme con alcohol que les proporcionaron las hermanas, con un poco de vino de consagrar que les acercó el sacerdote y al ver que no reaccionaba, llamaron a mis padres. En cuestión de minutos estaban ahí para llevarme a casa. Reaccioné después de cerca de una hora, cuando el médico estaba por llegar.

El doctor dijo que no tenía nada, sin embargo me recetó vitaminas. Y yo, por supuesto, no le comenté nada a nadie acerca de la turbadora mirada del ángel.

De esos segundos de éxtasis similar al que seguramente sintió mi homóloga Teresa de Ávila, sólo recuerdo  un par de ojos cegadores, una blanca sonrisa, un cálido abrazo, un aire fresco en la cara, un calor en las entrañas, y una voz, que no estoy segura de haber sobrepuesto al recuerdo, diciendo:

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios, que vive en mí,
si no es el perderte a ti
para mejor a Él gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi amado quiero,
que muero porque no muero.

Hace ya más de un año desde aquel encuentro de miradas,  y no he vuelto a pararme en un templo por temor a encontrarme con él de nuevo y confirmar así mi locura o mi insensatez por falta de fe. Prefiero un encuentro fortuito, en un terreno neutral, en donde pueda yo, con una mirada, provocarle el mismo éxtasis divino.