¿Comer o no comer? Ese es el dilema.

Cadáver Exquisito (Premio Clarín 2017) / Tender Is the Flesh: Bazterrica,  Agustina: Amazon.com.mx: Libros

Cadáver exquisito

Agustina Bazterrica

Alfaguara, España, 2019

El fin de semana pasado tuvimos un asado en familia: solo mi esposa, mi hija y yo. No es recomendable tener invitados en esta época de pandemia. El menú: unos vegetales a las brasas, unas quesadillas y un sirloin bien cocido. No me gusta el sabor de la sangre, por más que me digan que soy un criminal de los asados.

Después del postre hicimos la sobremesa. Comentábamos que a las brasas todo sabe bien, hasta los duraznos y la piña en almíbar. Después de recoger la cocina, aún quedaba un trozo de domingo para descansar y distraernos. Cada uno nos refugiamos en un rincón de la casa con su pasatiempo favorito. Yo seleccioné un libro que me recomendó Melina desde Mar del Plata: El cadáver exquisito de Agustina Bazterrica.

El título me sonaba a esa técnica usada por los escritores surrealistas, como una especie de juego en la que varios participantes armaban una historia. Consiste en que el primer participante comienza a escribir una historia en un papel y después de un cierto tiempo se detiene y le pasa la hoja al siguiente participante. Este no puede leer más que la última frase escrita por su antecesor y debe continuar la historia sin más información que esa. Y la hoja va pasando de mano en mano hasta que al final queda una historia hecha de retazos, como una quimera literaria.

La novela de Agustina Bazterrica nada tiene que ver con el pasatiempo surrealista.

Cadáver exquisito nos traslada a un mundo distópico en el que un virus mortal que afecta a los animales se contagia a los seres humanos. Con la finalidad de contener la transmisión del virus, es necesario sacrificar a todos los animales en cautiverio, incluidos animales de granja, de zoológicos, mascotas y en lo posible cazar a todos los animales libres. Hasta aquí, la distopía no está tan alejada de la realidad actual y 17 millones de visones sacrificados en Dinamarca a causa del Covid-19 son una muestra de ello.

Los seres humanos sobrevivientes al virus mortal siguen teniendo la necesidad de incluir carne en su dieta y, ante la falta de otra fuente calorías, se legaliza el consumo de carne humana. Cadáver exquisito se sitúa en ese tiempo en que las granjas que antes producían ganado vacuno, comienzan a producir la primera generación pura (PGP) de especímenes -está prohibido llamarle humanos. Afuera de los mataderos que antes se utilizaban para reses y puercos, y que ahora se usan para los especímenes PGP, viven los Carroñeros, grupos de personas que se conforman con los restos no aprovechables o con la carne echada a perder. Existe también una Iglesia de la Inmolación, que promueve entre sus feligreses el autosacrificio con la finalidad de que sus semejantes se alimenten de su propio cuerpo.

No voy a negarles que la lectura de este libro, merecedor del Premio Clarín en 2017, por momentos me dio retortijones. Era quizás el esfuerzo de mi estómago por procesar el sirloin a las brasas que dos horas antes había comido.

El estilo de la novela carece totalmente de ornamentos, cuenta las acciones sin entrar en tanto detalle en descripciones, casi como un guion cinematográfico. Aun así, provoca una profunda reflexión, casi una indigestión mental, sobre la destrucción que hemos hecho como especie, en este planeta. Hemos arrebatado el hábitat a muchas especies y las hemos extinguido; hemos creado una enorme desigualdad entre nosotros mismos; hemos agotado al planeta hasta llevarnos al borde de nuestra propia destrucción y todo con tal de perseguir ese modelo de consumo impuesto por el capitalismo.

¿Cuántos millones de reses se necesitarían para que toda la población del mundo pudiera comer carne diariamente? ¿Cuántos planetas se necesitarían para mantener esa producción de carne? No soy nadie para arrojar la primera piedra a los carnívoros, menos después de ese pedazo de sirloin bien cocido que clamaba venganza desde mi interior. Pero ¿y si todos, en la medida de lo posible, hacemos el esfuerzo de reducir el consumo? (Aplica igual para la carne o para cualquier producto).

Terminé la novela de Agustina Bazterrica con un remordimiento en mi estómago. Quienes me conocen saben que me gustan los libros que me hacen sufrir, éste sin duda lo recomiendo para eso. Sé que no soy el mismo después de su lectura y que sin duda seguirá dándome vueltas en la cabeza por mucho tiempo. Quizás hasta el próximo asado en el que me conformaré con los vegetales y las quesadillas.

Cuando la pandemia es un vampiro

Nocturna by Guillermo del Toro

My rating: 4 of 5 stars

Un avión que despegó de Berlín desciende en el aeropuerto JFK. Tal pareciera ser un viaje de rutina, pero al aterrizar ocurre algo inesperado. El avión desciende, y antes de llegar a su puerta de desembarque, se queda detenido con todas las luces apagadas y las ventanas cerradas. Más extraño aún, no se registra ninguna llamada del avión, se encuentra inmóvil y apagado. Lo primero que viene a la mente del control de vuelo, es que es un atentado terrorista, las imágenes del 9/11 aún están muy frescas en la ciudad.

Llaman a las autoridades aeroportuarias, han transcurrido más de 30 minutos desde que descendió el avión. En estos momentos, los pasajeros deberían estar presa de pánico, ya que los ventiladores están apagados y no hay suministro de oxígeno. Sin embargo, el avión permanece en calma y ningún llamado de auxilio se ha presentado. Esperando lo peor, deciden traer al grupo de contingencia epidemiológica, quienes finalmente pueden entrar a la nave por la puerta posterior auxiliar de emergencia. Al entrar, pueden apreciar a todos los pasajeros sentados plácidamente. No hay movimiento alguno, no hay muestras de caos o de intento de salir. Sin embargo, todos estan muertos.

Durante los primeros capítulos, Guillermo del Toro nos introduce en la historia de una forma atractiva, como si fuera una de sus acostumbradas películas de acción y suspenso. ¿Cómo fue posible que todo eso ocurriera? ¿Qué le sucedió a los pasajeros? La primera idea que viene a la mente de las autoridades, es que es un virus nuevo, quizás experimental, que cobró la vida de todos. Sin embargo, mientras inspeccionaban la aeronave, se sintió una extraña presencia, como algo moviéndose entre las sombras. Un antiguo vampiro se encuentra entre los pasajeros, y ha cruzado el Atlántico.

Conforme nos adentramos en la historia, vemos una película de suspenso, con todos los comportamientos naturales de ignorar los indicios de una epidemia. La gente no cree posible que tales cosas esten sucediendo, y terminan siendo devorados por estos seres. Esa mentalidad de “si no lo creo, entonces no me pasa” es divertida por ser real: basta ver cuantos se #QuedanEnCasa.

Una novela entretenida y fácil de leer, con un tema pandémico muy actual. No es virus, pero es un vampiro transformado a cuantos sean posibles. La ciudad de Manhattan se convierte en un foco de infección y el #QuedateEnCasa ya no sirve. Recomendada para lectores principiantes.

P.D. Es el tomo I de una trilogía. Para todos aquellos amantes de las series.

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Imposible no hablar del covid-19

Hoy es 23 de abril, y llevamos más de un mes de distanciamiento social (sugerido) en México.

Desde Febrero comencé a seguir las noticias acerca del covid-19, cuando aún se decía que era una epidemia en la lejanísima China. Después aparecieron los casos en otros países contándose por decenas, centenas y miles.

El virus saltó de un país a otro hasta que la OMS, a principios de marzo, aceptó que el problema era mundial y que era hora de llamarlo pandemia. Al continente americano, empezó a atacarlo por el norte. Canadá tomó medidas drásticas y los demás países siguieron como si nada.

Para mediados del mes, cuando había infectados en todos los países, pero aún se contaban con dos dígitos, comenzó la preocupación en América Latina.

Ahí comencé a seguir más de cerca el desarrollo de la enfermedad en México y en Argentina. Los casos crecían en carrera parejera, con variaciones pequeñitas entre ellos. Los 100 contagiados se alcanzaron el mismo día, o si acaso con un día de diferencia. Pero en Argentina el gobierno tomó medidas extrictas en cuanto a la movilidad, mientras que en México, el “quédate en casa” seguía siendo una sugerencia.

¿Porqué comparo estos dos países que parecen tan distintos y distantes? Porque ambos países tienen gobiernos de izquierda y ambos tienen economías vulnerables.

Seis semanas después las cosas son muy distintas entre ambos países, al menos según las cifras de Johns Hopkins University. Argentina tiene 3288 contagiados confirmados y 165 defunciones por covid-19, mientras que en México hay 10544 contagiados confirmados y  970 decesos.

Hoy me encontré estas gráficas en el periódico El País y la cosa es clarísima:

A veces pareciera que apelando a la buena voluntad de las personas, a la razón, se puede detener la propagación de esta enfermedad. A veces la realidad nos muestra que no es así. La intervención de los gobiernos es fundamental para que las personas reduzcan su movilidad y el virus salte de uno a otro huésped. Aunque entiendo que la problemática es mucho mayor que un simple decreto.

 

 

A propósito de epidemias

ENSAYO SOBRE LA CEGUERA de JOSE SARAMAGO en GandhiEnsayo sobre la ceguera

José Saramago (Portugal 1922 – España 2010. Premio Nobel de Literatura 1998)

Imagina que un día cualquiera vas manejando tu auto, dirigiéndote a tu trabajo, te toca un semáforo en alto y justo en el instante en que la luz cambia a verde, te quedas ciego. Sufres una ceguera que lo envuelve todo con un manto blanco como la leche. Ante el caos que provoca tu auto que no avanza con el semáforo en verde se acercan varios curiosos para tratar de ayudarte y en medio del alboroto, un hombre se ofrece a llevarte a tu casa. Siguiendo tus instrucciones se dirige a tu domicilio, manejando tu auto; te ayuda a bajar del auto y llegar hasta la puerta de tu casa, luego te ayuda a abrir la puerta y hasta te ofrece hacerte compañía hasta que llegue tu esposa. Te niegas. Él se va, y se lleva tu auto.

Así inicia la novela de José Saramago que se titula Ensayo sobre la ceguera.

Al día siguiente, después de aceptar la pérdida de la vista de su marido y la el robo del auto, la esposa del ciego lo lleva al oftalmólogo para que le revise esa ceguera repentina. El doctor no encuentra nada mal en los ojos del paciente, es un caso extraño e inexplicable, lo manda a casa sin receta. Después de este paciente atiende a otros que estaban esperando. Ese mismo día, por la noche, el doctor pierde la vista. Su ceguera es blanca como la de su paciente.

Pensando en actuar correctamente, el médico avisa a las autoridades que están ante el posible brote de una epidemia desconocida. Una epidemia que causa una ceguera de forma repentina, pero no una ceguera normal que lo vuelve todo negro, sino una ceguera blanca. Las autoridades deciden ponerlos en cuarentena, la esposa del médico, que aún no ha perdido la vista, finge estar ciega para irse con él. Los aíslan en lo que antes era un manicomio, al médico y su esposa, al primer ciego, a otros dos pacientes que tuvieron consulta con el oftalmólogo y al ladrón del auto del primer ciego. Así empieza la epidemia.

Con 6 personas aisladas hay conflictos, pero la cosa es aún llevadera. Excepto por el ladrón que se trata de propasar con una chica que lleva gafas oscuras, pero recibe su merecido. Los soldados tienen orden de disparar contra los ciegos que se acerquen a la puerta, esto para proteger a los ciudadanos que se encuentran sanos en el exterior.

Poco a poco van llegando más ciegos al manicomio y las raciones de comida no alcanzan. El orden establecido por los primeros 6 pacientes se rompe completamente cuando en el manicomio hay más de 200 personas abandonadas a su suerte. Y entonces un ciego de nacimiento, que tiene ventaja sobre los otros porque ya está acostumbrado a no ver, impone la ley del más fuerte.

En esta novela se muestra claramente la transformación que tienen los personajes. Se puede ver como hay quienes buscan cooperar y otros que buscan imponerse. Puede notarse, también, como la búsqueda del bien común puede prevalecer en grupos pequeños, y cuando estos crecen el bien común ya no existe: la búsqueda de la sobrevivencia y el bien común se ven rebasados por la búsqueda de privilegios de unos sobre otros. Más comida para mí, menos responsabilidades para mantener el mínimo orden, y los demás que le hagan cómo puedan.

Las crisis siempre sacan lo peor y lo mejor de la humanidad.

Dentro de este marco que parece calamitoso y que augura un final trágico, aún existe la esperanza de que la ceguera será pasajera o que encontrarán una cura contra ella; esa ilusión es la que hace que el relato avance; siempre ha sido así, la esperanza ha hecho avanzar a la humanidad ante los desastres.

Esta novela tiene la huella inconfundible de Saramago. Los personajes no tienen nombres, hay un narrador que lo ve todo, incluso el pensamiento de los personajes, pero que no lo sabe todo de antemano, o por lo menos no lo revela anticipadamente. Los diálogos entre los personajes no tienen guiones y sin embargo, siempre se sabe quién habla.

Si pudiera pedir el deseo de escribir como yo quisiera, no dudaría en escoger la forma de escribir de José Saramago. Su inconfundible forma de narrar incorporando refranes y dichos populares, sus planteamientos filosóficos sobre las reacciones del ser humano ante las crisis y su humor satírico, lo han hecho uno de mis escritores favoritos.

Por lo general al terminar de leer un libro, comienzo inmediatamente con uno nuevo. A más tardar al día siguiente. Sin embargo, la sensación de ser un sobreviviente de la ceguera blanca me tenía tan perplejo que dejé pasar una semana antes de poder comenzar un nuevo libro.

Leer a Saramago te cambia la forma de percibir el mundo y esta novela en particular te estruja, te conmueve, te hace reír, te anuda la garganta, te deja en evidencia la fragilidad de los individuos. Las relaciones del ser humano con sus semejantes, con el mundo que lo rodea y hasta consigo mismo descansan sobre sobre una película de jabón que ante cualquier soplo se rompe y todo se viene abajo.

Quizás no sea una novela recomendable para leerse mientras se expande una pandemia por el mundo, sobre todo para quienes son muy susceptibles con sus lecturas. Por otro lado, si te gusta angustiarte con los libros que lees, como me pasa a mí, este es el mejor momento para leer Ensayo sobre la ceguera. ¡Empieza ya!