Entre ciudades

La ciudad y la ciudad by China Miéville

My rating: 4 of 5 stars

Caminar por los calles céntricas de la ciudad es siempre una experiencia edificante, ya que es posible apreciar la arquitectura colonial al mismo tiempo que disfrutar de un clima cálido. Las calles adoquinadas y las banquetas estrechas realzan la ciudad de Santiago de Querétaro, admirando la limpieza y el duro trabajo del mantenimiento de la capital. Al pasar por la calle Morelos, a un costado de la iglesia del Carmen, encontramos un grupo de librerías independientes llamado “El Alquimista”. Son tres locales que forman una sola tienda, un mar de libros que han quedados relegados en el tiempo.

Saldos y joyas escondidas se encuentran en sus libreros a módicos precios, es como vivir en un mundo alterno, un doppelgänger de libros, caminas en el local y atisbas títulos que creíste ya no encontrar más, autores que pensabas discontinuados o tesoros que no se venden en las librerías de uso convencional. Tal fue el caso de este libro, un premio Hugo del 2009, una historia de dos ciudades entramadas, viviendo topológicamente en el mismo sitio pero con diferentes leyes y costumbres: “La ciudad y la ciudad” de China Miéville.

China Miéville es un escritor británico de fantasía y ciencia ficción que ha ganado reconocimiento con las novelas “La estación de Calle Perdido“ y “La ciudad y la ciudad“, obteniendo los prestigiosos premios Hugo, Locus, Arthur C. Clarke y el British Fantasy Award. Después de mi peregrinar por otros subgéneros y estilos literarios, es siempre una sorpresa leer y adentrarse en las propuestas literarias de fantasía y ciencia ficción respaldado por prestigiosos premios internacionales. En la presente obra, el autor nos invita adentrarnos en una ciudad llamada Beszel, vieja ciudad europea que muestra orgullosamente su arquitectura, compartiendo el espacio geográfico con su ciudad hermana: Ul Qoma. Entender esta situación fue algo retador, imaginar una ciudad donde existen dos ciudades superpuestas, compartiendo geográficamente el mismo espacio y una organización reguladora llamada Brecha, encargada de mantener la división y a sus habitantes.

El autor juega con la arquitectura y con las reglas sociopolíticas de un grupo de civiles, que atemorizados por cometer una falta, siguen de una manera fiel y dogmática las reglas de convivencia geográfica, logrando ”desver“ y ”desoír“ cosas de la ciudad a la que no pertenecen. Los habitantes crecen aprendiendo las reglas para evitar caer en faltas, y es obvio que los niños son perdonados de las posibles violaciones en las que pueden caer al no evitar oír o ver personas que pertenecen a la otra ciudad. Como lo mencionó el autor en una entrevista, es parecido a un tablero de ajedrez donde existen casillas blancas y negras, siendo cada una un espacio independiente de la adyacente para cada alfil.

Una vez aclarado el entorno, el autor nos presenta una trama al más clásico estilo noir, es decir, la típica novela de detectives y crímenes. Nuestro protagonista, el detective Tyador Borlú, de la ciudad de Beszel, tiene que resolver el asesinato de una desconocida encontrada en una pista de skate, un lugar retirado de las zonas céntricas y entramadas de ambas ciudades. Lo curioso es que nadie parece identificarla, y decide mandar pegar volantes por toda la ciudad. Es entonces cuando recibe una llamada, de larga distancia, de otra ciudad: Ul Qoma. Un habitante de dicha ciudad, no logró ”desver“ a tiempo la foto, y reconoció a la chica, por lo que decidió llamar de manera anónima al detective y explicarle que estaba buscando en la ciudad incorrecta.

Lo interesante de esta tesis, es que los habitantes de la otra ciudad, al estar perfectamente aleccionados, podían ignorar lo que sucedía en su ciudad gemela y evitar inmiscuirse en un error de comportamiento llamado Brecha. Ambas ciudades están conectadas por un centro de conexión, una especie de embudo, como si fuera un reloj de arena. A través de dicho espacio era posible pasar de una ciudad a otra de manera legal. Así que el detective decide ”viajar“ a la ciudad vecina y descubrir al asesino de la víctima.

La novela es atractiva no solo por la división política y social de la ciudad, una especie de Berlín o Jerusalén Kafkiano, donde además se busca encontrar al asesino de la joven visitante de Beszel y Ul Qoma. Algo que no me gusta es la traducción castellanizada, gilipollas y esas cosas. Lamentablemente el mercado de traducción de novelas de fantasía y ciencia ficción se encuentra en España, y esto provoca que la traducción este enfocada a dicho mercado. Quitando esa pésima traducción regional, la historia es muy atractiva y hacer volar la imaginación pensando en una ciudad doppelgänger. No es una novela de iniciación al subgénero, así que el lector debe tener experiencia previa en novelas fantásticas y de ciencia ficción, además de que el nivel de lectura es intermedio. Una muy buena novela para cerrar el año.

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¿Comer o no comer? Ese es el dilema.

Cadáver Exquisito (Premio Clarín 2017) / Tender Is the Flesh: Bazterrica,  Agustina: Amazon.com.mx: Libros

Cadáver exquisito

Agustina Bazterrica

Alfaguara, España, 2019

El fin de semana pasado tuvimos un asado en familia: solo mi esposa, mi hija y yo. No es recomendable tener invitados en esta época de pandemia. El menú: unos vegetales a las brasas, unas quesadillas y un sirloin bien cocido. No me gusta el sabor de la sangre, por más que me digan que soy un criminal de los asados.

Después del postre hicimos la sobremesa. Comentábamos que a las brasas todo sabe bien, hasta los duraznos y la piña en almíbar. Después de recoger la cocina, aún quedaba un trozo de domingo para descansar y distraernos. Cada uno nos refugiamos en un rincón de la casa con su pasatiempo favorito. Yo seleccioné un libro que me recomendó Melina desde Mar del Plata: El cadáver exquisito de Agustina Bazterrica.

El título me sonaba a esa técnica usada por los escritores surrealistas, como una especie de juego en la que varios participantes armaban una historia. Consiste en que el primer participante comienza a escribir una historia en un papel y después de un cierto tiempo se detiene y le pasa la hoja al siguiente participante. Este no puede leer más que la última frase escrita por su antecesor y debe continuar la historia sin más información que esa. Y la hoja va pasando de mano en mano hasta que al final queda una historia hecha de retazos, como una quimera literaria.

La novela de Agustina Bazterrica nada tiene que ver con el pasatiempo surrealista.

Cadáver exquisito nos traslada a un mundo distópico en el que un virus mortal que afecta a los animales se contagia a los seres humanos. Con la finalidad de contener la transmisión del virus, es necesario sacrificar a todos los animales en cautiverio, incluidos animales de granja, de zoológicos, mascotas y en lo posible cazar a todos los animales libres. Hasta aquí, la distopía no está tan alejada de la realidad actual y 17 millones de visones sacrificados en Dinamarca a causa del Covid-19 son una muestra de ello.

Los seres humanos sobrevivientes al virus mortal siguen teniendo la necesidad de incluir carne en su dieta y, ante la falta de otra fuente calorías, se legaliza el consumo de carne humana. Cadáver exquisito se sitúa en ese tiempo en que las granjas que antes producían ganado vacuno, comienzan a producir la primera generación pura (PGP) de especímenes -está prohibido llamarle humanos. Afuera de los mataderos que antes se utilizaban para reses y puercos, y que ahora se usan para los especímenes PGP, viven los Carroñeros, grupos de personas que se conforman con los restos no aprovechables o con la carne echada a perder. Existe también una Iglesia de la Inmolación, que promueve entre sus feligreses el autosacrificio con la finalidad de que sus semejantes se alimenten de su propio cuerpo.

No voy a negarles que la lectura de este libro, merecedor del Premio Clarín en 2017, por momentos me dio retortijones. Era quizás el esfuerzo de mi estómago por procesar el sirloin a las brasas que dos horas antes había comido.

El estilo de la novela carece totalmente de ornamentos, cuenta las acciones sin entrar en tanto detalle en descripciones, casi como un guion cinematográfico. Aun así, provoca una profunda reflexión, casi una indigestión mental, sobre la destrucción que hemos hecho como especie, en este planeta. Hemos arrebatado el hábitat a muchas especies y las hemos extinguido; hemos creado una enorme desigualdad entre nosotros mismos; hemos agotado al planeta hasta llevarnos al borde de nuestra propia destrucción y todo con tal de perseguir ese modelo de consumo impuesto por el capitalismo.

¿Cuántos millones de reses se necesitarían para que toda la población del mundo pudiera comer carne diariamente? ¿Cuántos planetas se necesitarían para mantener esa producción de carne? No soy nadie para arrojar la primera piedra a los carnívoros, menos después de ese pedazo de sirloin bien cocido que clamaba venganza desde mi interior. Pero ¿y si todos, en la medida de lo posible, hacemos el esfuerzo de reducir el consumo? (Aplica igual para la carne o para cualquier producto).

Terminé la novela de Agustina Bazterrica con un remordimiento en mi estómago. Quienes me conocen saben que me gustan los libros que me hacen sufrir, éste sin duda lo recomiendo para eso. Sé que no soy el mismo después de su lectura y que sin duda seguirá dándome vueltas en la cabeza por mucho tiempo. Quizás hasta el próximo asado en el que me conformaré con los vegetales y las quesadillas.

Ciencia ficción a la argentina

La ciudad ausente (Novela gráfica) (Spanish Edition): de Santis ...

La ciudad ausente

Ricardo Piglia

Ilustraciones: Luis Scafati

Novela gráfica

Libros del Zorro Rojo, España, 2008

La ciudad ausente es una novela distópica del escritor argentino Ricardo Piglia; aunque algunos dicen que es una novela policial emparentada con la ciencia ficción.

La historia se ubica en la ciudad de Buenos Aires que se encuentra reprimida por el Estado. Aquí parecería que más que distópica es una novela histórica, sin embargo el ingrediente de ciencia ficción se lo da la existencia de una máquina de narrar autónoma que comienza a provocar ciertas confusiones al mezclar sus propias historias con las historias oficiales, dictadas por el Estado. 

El protagonista, Junior, es un reportero que trabaja en el diario El Mundo, junto con Emilio Renzi -el de los famosos Diarios de Renzi-. Junior hace un viaje por la ciudad de la furia, guiado por misteriosas llamadas telefónicas, que lo llevan a través de los relatos de la máquina, de las narraciones oficiales y de la memoria de los de los involucrados, en la búsqueda de esta máquina de narrar.

La máquina fue construida por un ingeniero húngaro -posiblemente ruso o alemán o de cualquier otro país de Europa del este-, y diseñada por Macedonio Fernández, el escritor argentino.

Finalmente descubre que la máquina de narrar se encuentra en una isla ubicada en un brazo del río Paraná y poblada de ingleses, irlandeses, rusos y gente que ha llegado de todas partes, perseguidos y exiliados políticos. En esta isla se venera como un libro sagrado al Finnegans Wake de James Joyce.

La ciudad ausente es, como dice en el prólogo Pablo de Santis, una novela  de ciencia ficción a la argentina, sin naves espaciales ni alienígenas.

Esta obra de Ricardo Piglia, está plagada de referentes literarios, pero hace un homenaje a dos libros principalmente:

  • Museo de la novela de la eterna de Macedonio Fernández, que es calificada como una antinovela. Un libro que está escrita de forma no lineal, con discusiones y autorreflexiones a diferentes niveles, que tiene más de 50 prólogos escritos por el mismo autor, antes del texto principal de la historia. Este libro lo empezó a escribir en 1925 y lo trabajó hasta el día de su muerte en 1952 (27 años de labor incansable) y se publicó hasta 1967.
  • El segundo libro al que hace homenaje, es el Finnegans Wake de James Joyce, que los expertos lo consideran el libro más complejo de la literatura inglesa –El Ulises es cosa de niños, dicen–. La dificultad de la obra radica en que Joyce la concibió como una obra esférica, en la que cada elemento es principio y fin del conjunto. Además, utiliza juegos de palabras mezclando el inglés con otros idiomas; hace uso del monólogo interior, de las asociaciones libres; no tiene una trama convencional ni construcción de personajes; en fin, es un libro difícil de asimilar y poco leído por el público en general. Joyce 17 años en escribir este libro.

De igual manera, La ciudad ausente, fue un libro arduamente trabajado; Piglia comenzó a escribirlo en 1982 y lo publicó hasta 1992.

La versión de novela gráfica, publicada en 2001, incluye las ilustraciones de Luis Scafati, las cuales la acercan más al film noir y la convierten en una verdadera obra de arte.

Las ciudades ausentes puede leerse como un entretenido thriller que nos ayudará a pasar un buen rato, o como la puerta de entrada a una literatura mucho más compleja.