El deporte ciencia antes de Gambito de Dama

Novela de ajedrez by Stefan Zweig

My rating: 4 of 5 stars

El ajedrez, como tema narrativo, ha vuelto a llamar la atención gracias a la exitosa serie de Gambito de Dama producida por Netflix. Sin embargo, el tema se remonta hasta las historias de Las Mil y Una Noches y probablemente más allá. Siempre se ha considerado como un deporte mental, un espacio donde las grandes mentes hacen su aparición y nos asombran con sus dotes únicos. El juego desarrolla las habilidades estratégicas de los contendientes, buscando siempre elaborar y planear los ataques con varias jugadas de anticipación. Stefan Zweig nos transporta a ese mundo del deporte ciencia. Llevándonos en un crucero donde se conjuga la genialidad, la opresión y el delirio, todo esto en su obra: Novela de Ajedrez.

La novela se centra en un viaje en crucero, desde Nueva York hasta Buenos Aires. El campeón mundial de ajedrez se encuentra a bordo, zarpó rumbo a la Argentina, siguiendo el programa de campeonatos de ajedrez a nivel mundial, obteniendo la cuantiosa suma como vencedor absoluto en todos los campeonatos que se ha presentado. Mirko Czentovicz se acercó al mundo del ajedrez de manera fortuita, a muy temprana edad, siendo huérfano y bajo el cuidado de un párroco de su pueblo natal. Siendo quizás su única distracción, desde niño el joven Mirko desarrolló la afinidad por el juego y su mente capaz de concentrarse en una única acción de ramificar las posibles jugadas de su adversario, lo posicionó como una gran promesa del ajedrez mundial.
Cabe mencionar que Mirko no tenía ninguna otra habilidad, es más, las relaciones interpersonales no eran parte de su repertorio, y siempre terminaba demostrando que podría ser un genio en el ajedrez, pero carecer de las habilidades mínimas requeridas de interacción, e inclusive, de otras tareas más complejas que barrer los graneros de su pueblo natal.

Nuestro narrador, un viajero en dicho crucero donde viaja el campeón mundial, tiene la firme convicción de entablar una conversación y conocer más a fondo la vida del joven Mirko. Nos menciona que nunca a platicado con un campeón mundial del ajedrez y no desaprovechará la oportunidad para entablar una relación de caballeros. La sorpresa es inmediata, simplemente no logra atraer su atención en el poco tiempo que está fuera de su camarote.

En las primeras páginas, nos entretenemos tratando de ver si logran hacer contacto con Mirko. Inclusive el narrador comienza a crear amistad con un ingeniero de minas escocés llamado McConnor, que también se empecina en jugar una partida amistosa con el campeón. La forma en como logran llamar su atención es divertida, pero resalta el carácter de sus personajes, tanto la famosa necedad escocesa de McConnor, como la indiferencia capitalista de Czentovicz. El autor nos muestra que todo deporte al dejar de ser amateur, el espíritu del juego se ve disminuido por la profesionalización de la práctica.

Finalmente, al jugar la primera partida, magnánimamente, Mirko permite que todos los interesados ayuden a decidir la mejor jugada, estableciendo así un todos contra él. El resultado obvio es la aplastante victoria de Mirko sobre los curiosos viajeros. Inmediatamente se solicita una revancha y el campeón accede. Sin embargo, en este segundo juego, hace su aparición un extraño personaje llamado simplemente Sr. B.

Gracias a la participación del misterioso Sr. B, el grupo de entusiastas jugadores logran contener la debacle, alcanzando un honroso tablas y logrando que Mirko perdiera ese aire de superioridad y comenzara a preocuparse realmente por la partida. Una vez finalizado el juego, el campeón levanta la vista y se dirige expresamente al nuevo participante: “Otra partida?” A lo cual el Sr B., contesta con un vehemente: “No, por favor, de ninguna manera, yo no podría”. Y sale casi huyendo del cuarto de juegos.

¿Cómo pudo alguien hacerle frente al campeón mundial? ¿Por qué huyó? Es de imaginarse que todos se empeñaron en buscar al Sr B., y convencerlo de jugar una nueva partida al día siguiente. Nuestro narrador, lo busca, y descubre la triste y cruel historia detrás del hombre. Stefan Zweig fue un escritor que huyó del régimen Nazi, soportando tratos inhumanos y cruentos interrogatorios que minaban su fortaleza psicológica. Algo similar le sucedió al Sr B., quién fue un prisionero de los Nazis, aislándolo de cualquier otro contacto humano, pasando varios meses sin ninguna conversación más que los interrogatorios a los que era dirigido. Es aquí cuando encuentra un libro de ajedrez, y comienza a distraer su mente con las diferentes jugadas descritas, sin tablero, todo en su mente. Se convierte en un maestro del ajedrez, pero hay un costo de equilibrio mental, que fue precisamente lo que atacó los soldados Nazis para quebrantar su voluntad.

No contaré el final, pero logra mantener al lector atento, devorando las páginas para leer la conclusión del encuentro entre Mirko y el Sr. B. El autor nos sorprende con la crítica al régimen Nazi, y el pequeño ensayo que realiza al describir el deporte ciencia: el ajedrez. A pesar de sus cortas páginas, la novela es recomendada a lectores de nivel intermedio, ya que la narrativa de la contienda sirve como ambiente para trazar la historia verdadera de los juegos mentales. Definitivamente buscaré más de Stefan Zweig.

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Auxilio Lacouture y la toma de la Ciudad Universitaria

Amuleto by Roberto Bolaño

My rating: 4 of 5 stars

Roberto Bolaño fue un escritor chileno que alcanzó el reconocimiento literario mundial con su novela “Los detectives salvajes”. Novela donde presentó a su alter ego Arturo Belano y nos llevó por las historias autobiográficas recopiladas en su instancia en México. Llegó en 1968, en aquél año de la invasión a la Universidad y el asalto al casco de Santo Tomás por parte del simiesco ejercito mexicano. A sus oídos llegó la historia de una poetisa que sobrevivió a la toma de la Ciudad Universitaria, quién estaría escondida en los baños del 4o piso por un espacio de 15 días. Esta leyenda la narra en la presente obra: Amuleto.

Auxilio Lacouture es una poeta inmigrante, recién llegada de Uruguay en busca del fértil desarrollo literario y cultural de la Ciudad de México de los años 60s. Con tal de sobrevivir en la selva urbana, se presenta en la casa de León Felipe y Pedro Garfías, grandes escritores españoles exiliados, para realizar trabajos domésticos. A través de estas conexiones, se va adentrando en la elite cultural de la época. El ímpetu de Auxilio, de vivir la poesía y la literatura, la llevó a recorrer las calles de la ciudad, visitar los bares y los centros de congregación de poetas noveles. Se hacía llamar la madre de todos los mexicanos y la madre de la poesía mexicana. También frecuentaba la ciudad universitaria, buscando trabajos y encargos que le permitían estar dentro de la máxima casa de estudios, haciendo de la Facultad de Filosofía y Letras su segunda casa.

Auxilio nos lleva por un recorrido de la vida cultural nocturna de la Ciudad de México, presentándonos anécdotas con personajes como Leonora Carrington, Remedios Varo, Jose Emilio Pacheco, Lilian Serpas e hijo, entre otros. Las referencias e intersecciones con otras obras son parte del juego de la lectura, encontrándonos con menciones a obras como las de Octavio Paz o Carlos Fuentes. La novela bien podría ser un punto de partida para conocer más obras de los 60s y 70s.

Sin embargo, la vida de Auxilio Lacouture da un giro inesperado el 18 de septiembre de 1968. Ella se encontraba en los baños del cuarto piso de la Facultad de Filosofía y Letras, sentada en el excusado, leyendo un libro de Pedro Garfías; cuando ocurre la toma de la ciudad universitaria.

El ejercito irrumpe en la UNAM, atropellando su autonomía y violando el derecho de soberanía de la ciudad universitaria. Mientras Auxilio está en el baño, ocurre la ocupación. Ella se mantiene en silencio escuchando, y cuando un soldado hace inspección en los baños, ella logra pasar desapercibida, simplemente levantando las piernas para que fuera descubierta. La flexibilidad y gracia del momento es épico, logra un perfecto balance para no ser descubierta.

Después de este evento, Auxilio comienza a narrar su encuentro con un joven poeta y escritor chileno: Arturo Belano, quién vive un par de aventuras en la avenida Guerrero con tal de salvar la dignidad de su amigo Ernesto San Epifanio. En este punto comienza la conexión con Los Detectives Salvajes, ya que realizará su aparición Ulises Lima y la creación del grupo del realismo visceral. Roberto Bolaño también tiende un puente a la que se considera su obra máxima póstuma: 2666; en aquel viaje a la avenida Guerrero, en la imaginación del narrador, hace la comparación de la avenida con un cementerio no de 1974, 75 o 68, sino con un cementerio de 2666.

Roberto nos muestra un poco de la vida nocturna de sus años de poeta infrarrealista. Conectando las amistades que cultivó con la vivencia de Auxilio en 1968 en la ciudad universitaria. El autor se basó en la historia de Alcira Soust Scaffo y su encierro en la UNAM durante la ocupación de la misma. No recomiendo que consulten la historia hasta después de leer Amuleto, ya que la narrativa nos transporta literariamente a lo que sucedió en esos baños de la Facultad de Filosofía y Letras.

Una novela recomendada para los seguidores de Roberto Bolaño, y que buscamos más de Los Detectives Salvajes. Recomendada para escritores nivel intermedio, ya que conforme avanzamos en las capítulos, vemos el impacto de los eventos en nuestra protagonista provocando confusión hasta que la historia real es revelada.

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Casanova, el irresistible seductor

Bazar De Libros Los Hijos De Sanchez - Publicaciones | Facebook

Casanova

(Biografía)

Stefan Zweig

Editorial Pharos, México, 1944

Sé libre, no dejes que nada te ate; viaja, conoce, prueba, llénate de experiencias, ama, disfruta el momento; vive hoy, no pienses en el mañana; que nada ni nadie te detenga.

Sería creíble decir que estos consejos me los dio un coach o que se los escuché a un influencer que me quería transmitir la filosofía de vida de Timón y Pumba: Hakuna matata. Sin embargo, esa fue la filosofía que encontré en la biografía de un personaje que vivió en el siglo XVIII: Casanova.

Hace poco encontré en la biblioteca de mi padre un libro viejo, polvoso, con las hojas amarillentas y quebradizas, que aún tenía pegadas varias páginas en su parte superior. Autor: Stefan Zweig; Título: Casanova (Biografía); Editorial Pharos; México D.F. 1944. El autor ya murió, por supuesto. De hecho llevaba dos muerto, por su propia mano, al momento de publicarse el libro. La editorial ya desapareció y hasta el Distrito Federal ha cambiado de nombre por uno más amable.

El libro me pareció una joya y me lo traje a casa para protegerlo de alguna ansia de deshacerse de tiliches y papeles viejos. Pero también lo traje para leerlo, para rescatarlo del olvido.

Algo ha cambiado en la técnica de imprimir y cortar las hojas de los libros; ya no se encuentran ejemplares con esta especie de sindactilia editorial, que obligaba a un uso distinto de los abrecartas. Los abrecartas también ha caído en desuso y ahora son una especie en extinción, así que utilicé un cutter y comencé a separar las hojas. La cirugía fue más o menos exitosa: ningún texto perdido, aunque sí dos o tres páginas sin esquina.

Conocí, no hace mucho, a Stefan Zweig por su libro El mundo de ayer. Fue el último que escribió antes de suicidarse el 22 de febrero de 1942 en Petrópolis, Brasil, muy lejos de su natal Viena. Tomó esa terrible decisión  cuando creyó que nada podría detener al ejército nazi y que Alemania ganaría la guerra. El mundo del ayer cuenta, con mucha nostalgia, su juventud en el epicentro cultural y artístico del Imperio Austrohúngaro y la transformación siniestra que sufrió cuando el nacionalsocialismo subió al poder. El autor, que era muy conocido en su época, tuvo que huir de Viena debido a su ascendencia judía, dejando atrás no sólo todas sus pertenencias sino también a su madre anciana y enferma, quien no pudo escapar a la invasión nazi. El libro me pareció grandioso y quería leer algo más de ese autor.

Mi hallazgo editorial fue el pretexto para conocer otra faceta distinta de Stefan Zweig. Y ahora sí, comienzo a hablar del contenido del libro.

En mi imaginario, Casanova era un personaje de ficción que tenía una aptitud extraordinaria para conquistar a las mujeres, era casi como un sinónimo de don Juan. Sin embargo, Giacomo Casanova (1725 – 1798) fue un personaje real que escribió sus memorias para inmortalizarse y que difería mucho en los motivos y las tácticas del don Juan español.

Casanova era un hombre culto, capaz de improvisar poemas, escribir fragmentos de una ópera, de impresionar a la aristocracia con sus anécdotas o de entablar una charla filosófica con Voltaire y Rousseau. Era un conocedor de arte y la consideraba como “un afrodisíaco refinado y sutil, como el medio halagüeño de excitar los sentidos de acrecentar el goce, de preludiar discretos efectos, como delicadísimos anticipos de deleites, de fuertes goces de la carne.”

A diferencia de don Juan que era un vengativo, misógino, psicópata y embaucador, Casanova era franco y se entregaba a cada juego, a cada mujer, a cada instante, a cada aventura. Don Juan dejaba un rastro de odio y arrepentimiento en sus víctimas, mientras que Casanova dejaba sonrisas imborrables y satisfacción garantizada sin remordimientos. 

Además, mientras que don Juan siempre buscaba conquistar a mujeres de la alta sociedad, Casanova era el más incluyente de los seductores. Para dar una idea de la variedad de rasgos de las mujeres con la que compartió su lecho Casanova, Zweig escribió:

“Casanova el erótico poco selectivo por su conjunto vario y copioso de valor desigual que él, Dios sabe cómo, presenta como una galería de belleza. Algunas , por cierto, aparecen con una figura delicada y dulce, el semblante juvenil, tan diáfanas que para dibujarlas habría necesidad de poseer el arte pictórico de sus compatriotas Guido Reni y Rafael. Algunas parecen desprendidas de un cuadro de Rubens o de Boucher; tan mórbidos y voluptuosos son sus contornos; pero además, también qué figuras, prostitutas inglesas, cuyas muescas repugnantes sólo el lápiz de sañudo Hogarth pudiera reproducir, brujas esqueléticas, que únicamente el genio violento de Goya pudo extraer de su paleta, caras de rameras al estilo de Toulouse Lautrec, rústicas y zafias, sujetos bien venidos para  el pincel del áspero Breughel, un extravagante desfile de bellezas y sordidez, ingenio y villanía, una perfecta feria de accidentes, sin obstáculos y selección”.

Pero Giacomo Casanova no era sólo este homo eroticus que se entregaba por completo a todas las mujeres. No podía quedarse en un sólo lugar y, aprovechando que hablaba varios idiomas, escribía cartas a los poderosos locales, a menudo acompañándolas con una recomendación.  Fue de ciudad en ciudad cautivando a la burguesía y a las mujeres en general, recibiendo invitaciones a cenas y bailes, asistiendo al teatro, jugando en los casinos. Recorrió de Lisboa a Moscú, pasando por Madrid, Barcelona, Venecia, Roma, Nápoles, París, Riga, Londres, Varsovia. Vivió, hasta alrededor de los cuarenta años, disfrutando de los placeres de la vida. Después vino el declive se dedicó a escribir sus memorias.

Tempus fugit, carpe diem (el tiempo vuela, vive el momento) era el modo de vida de Casanova, un verdadero practicante de la “Filosofía de la superficialidad”. Alguien que actualmente podría dedicarse a pregonar esa ideología barata, disfrazado de coach o de influencer.

Aquí, una muestra de lo que pudo ser la galería de enamoradas de Casanova:

File:Guido Reni - The Death of Cleopatra - WGA19278.jpg - Wikimedia Commons
Cleopatra – Guido Reni
La Fornarina” 1518-1519, Rafael sanzio (1483-1520) | Revista Médica Clínica  Las Condes
La Fornarina – Rafael
Los mitos de Rubens viajan a Sevilla. - LOFF.IT
Ercole e Deianira – Rubens
el odalisk, 1753 de François Boucher (1703-1770, France) | Grabados De Calidad Del Museo François Boucher | ArtsDot.com
El odalisk – Boucher
Hogarth
Picture
El conjuro – Goya
Toulouse-Lautrec’s 1894 depiction of cabaret singer Yvette Guilbert, titled “Linger, Longer, Loo,” is one of approximately 200 paintings, posters, and lithographs by the artist on display at the Grand Palais retrospective.
Linger, Longer, Loo – Toulouse Lautrec
La posada Swann – Breughel

Lealtades que hunden o salvan

Las lealtades

Las lealtades

Delphine de Vigan

Anagrama, España, 2018

Hay muchos libros sobre los que puedo decir que me enseñaron a ver el mundo de distinta manera, otros  en los que descubrí pensamientos que ya me rondaban en la cabeza pero que yo no hubiera sido capaz de escribir de manera correcta; algunos me sorprendieron y otros más me dejaron pensando por mucho tiempo. Pero hay unos pocos, y puedo contarlos con los dedos de las manos, que al terminarlos me dejaron la piel de gallina.

Los que ahora me vienen a la mente son: Retrato de Shunkin de Junichirō Tanizaki; El jardín de cemento de Ian McEwan; Vida y época de Michael K. de J.M. Coetzee, La rebelión de los colgados de Bruno Traven y, el más recientemente leído, Las lealtades de Delphine de Vigan.

Quizás fue porque pude conectarme con esas historias angustiantes, quizás porque los autores lograron mantener la tensión en la historia hasta la última página, o tal vez fue el momento emocional en el que yo me encontraba, pero un escalofrío me recorrió al llegar al final de cada una de esas novelas.

Podría parecer que es una exageración mía, pero con Las lealtades de Vigan procuré dejar testigos y mostré la piel chinita de mis brazos a mi esposa y a mi hija.

Las lealtades cuenta la historia de Théo, un niño de 12 años que tras la separación de sus padres comienza a consumir alcohol como una manera de evadir su realidad. Théo está en custodia compartida de sus padres y tiene que vivir de manera alternada entre el mundo de su madre que está lleno de rencor contra su exmarido que la engañó, y el mundo gris y depresivo de su padre que se encuentra abatido después de que su amante lo dejó y él perdió su trabajo.

Quien descubre que algo va mal con Théo, es Hélène, su maestra de Ciencias Naturales, quien nota cansancio y un comportamiento extraño en su alumno, y entonces decide observarlo de cerca. Tan de cerca, que varios creen que es una invasión que no le corresponde como profesora. Hélène, a su vez, tiene un pasado terrible del que pudo salir adelante y por eso vuelca toda su preocupación sobre Théo.

Mathis es el único amigo de Théo y se ve arrastrado a ese peligroso juego de beber alcohol. La ventaja de Mathis es que Cécile, su madre, está más al pendiente de él. Sólo un poco, porque Cécile tiene otras preocupaciones, cómo la de estar casada con un hombre que creía conocer y que resulta tener una monstruosa personalidad que sólo muestra en las redes sociales.

Conforme leía esta novela pensaba en cuánta infelicidad puede haber en el mundo, cuánta infelicidad es capaz de soportar alguien. Imaginaba la infelicidad como un gran hoyo negro que lentamente devora todo a su paso, que engulle la risa, las ganas de vivir y arrasa con la vida propia y la de quienes están alrededor.

Théo buscaba una salida falsa para tratar de esquivar ese hoyo negro y se refugiaba en ese placer momentáneo que sentía cuando el alcohol entraba a su torrente sanguíneo.

Ninguno de los personajes de esta novela escapa a esa fuerza que los succiona hacia el abismo, y de la que la única forma de escapar es con ayuda de alguien que no solape y que se atreva a confrontarla. La autora nos asegura que las lealtades son “los trampolines sobre los que se despliegan nuestras fuerzas y las zanjas en las que enterramos nuestros sueños”.

No sé si todos los lectores hayan experimentado alguna vez esta cosa de la piel de gallina al leer un libro. Y estoy seguro que los libros que me lo provocaron a mí, no tendrán el mismo efecto en todos los lectores. Pero esos contados libros ocupan un lugar especial en mi memoria y los recomiendo ampliamente.

“Las lealtades son los lazos invisibles que nos vinculan a los demás –lo mismo a los muertos que a los vivos-, son promesas que hemos murmurado y cuya repercusión ignoramos, fidelidades silenciosas, son contratos pactados las más de las veces con nosotros mismos, consignas aceptadas sin haberlas oído, deudas que albergamos en los entresijos de nuestras memorias”. 

Requiem para Pablo

La ridícula idea de no volver a verte by Rosa Montero

My rating: 4 of 5 stars

Cuando escuche que se proponía este libro para leer en nuestro club de lectura, primero pensé que sería una novedosa biografía sobre Marie Curie y sus últimos años. De alguna manera cumple con mis expectativas: es un novedoso relato de los últimos años de Marie Curie después del fallecimiento de su marido Pierre. Lo que me deslumbró, fue la adopción del tema de la autora, Rosa Montero, en la superación de su pareja fallecida.

Podría decirse que fue un proceso tanatológico de la autora, la cuál, para el momento de escribir esa novela, había experimentado el fallecimiento de su compañero de vida: Pablo. A través de los ojos de Marie Curie, quién tuvo que sobreponerse a la muerte de Pierre, la autora hace un proceso similar de superación del ser amado. Cuenta en la historia de Marie, lo que ella hubiera hecho e hizo para superar este proceso. “Morir es parte de la vida, no de la muerte: hay que vivir la muerte”, esto lo cita Rosa Montero de la Dra Iona Heath, famosa tanatóloga norteamericana. Y es que el enfoque de este libro fue precisamente un ejercicio de aceptación y de realizar una última conversación con aquél que ha partido.

Pero antes de llegar a este proceso final, la autora nos muestra la fortaleza y autenticidad de Marie Curie para el momento que vivió. Una mujer inteligente, luchadora, emprendedora e independiente, capaz de superar cualquier obstáculo, que logra ser la primer mujer en recibir un premio Nobel… y la única persona en recibir dos premios Nobel de Ciencia (Física y Química). Supera los prejuicios de la época, incluyendo a su padre, quién no tiene otra visión más que aquellas viejas patriarcales costumbres polacas de inicio del siglo XX. Marie lucha por buscar su superación, persiguiendo sus estudios en París, donde llegaría a conocer al talentoso e inteligente Pierre. Lograron una conexión única, motivados por un sueño en común: la investigación científica.

En precarias condiciones, y a costa de su salud, estuvieron haciendo estudios para encontrar el material puro de energía inagotable: el radio. La exposición a este elemento es lo que los llevaría a su muerte. Sin embargo, en el camino, sus investigaciones causaron furor, inclusive, cierta idolatría basada en la confianza de que nada invisible pudiera ser causante de daño, invisible como la radiación. Debido a sus estudios, el consejo de ciencias frances nominó a Pierre y un ayudante al Nobel de ciencias, ignorando olímpicamente a Marie. Sin embargo, y a pesar de lo que digan, Pierre se opuso terminante a recibir dicho premio si no se mencionaba también a su esposa, pareja inseparable e incansable del descubrimiento. Esta aseveración causó furor, enojo y contrariedad, pero los viejos ineptos de cortas miras, tuvieron que ceder aunque solo permitieron que Pierre diera el discurso de aceptación. Desde mi punto de vista, Pierre fue un adelantado de a su época, dándole el justo reconocimiento a Marie.

Tuvieron dos hijas, una de ellas se dedico a heredar el legado de ambos : padre y madre, mientras que la más chica, sería una mujer de inigualable belleza, como en claro reproche a la ideología de la madre. Habrá que leer los capítulos dedicados a las niñas. El balance vida trabajo es casi una ilusión, en el aspecto de éxito, ya que al tener éxito en un extremo significa descuidar el otro. A pesar de todo, la vida de pareja fue muy unida, de ahí el proceso de pérdida de Marie fuera tan abrumador que recogió fragmentos de su alma en el diario que escribió después de la muerte de Pierre.

Hubo vida después de su esposo, un año y medio de luto le sirvió para retornar la calma, así como la escritura del diario, del cuál se basa este libro de Rosa Montero. Vemos descrita la vida de Marie como las primeras mujeres que luchan por su emancipación, aunque como todo ser humano, con algunos errores como no ser empática con otras mujeres que necesitaron de su apoyo. También es interesante leer su aventura con un compañero de laboratorio, casado, que le otorgó la atención que Marie necesitaba dos años después de haber enviudado. Es interesante leer también que la prensa de la época se entretenía en los chismes de estas celebridades, como ahora lo pudiéramos ver en actores o cantantes. Obvio que la sociedad francesa condenó a Marie por destruye hogares, sin ponerse a pensar que es el casado quién debería responder por sus actos.

Todo esto encontramos en este atractivo libro, con ciertas elucubraciones de la autora que nos hacen reflexionar sobre la vida, la muerte, la vida de pareja y el machismo. De manera paralela, existe el plus de la identificación de las casualidades y el destino, tema que me llamó la atención, ya que para finales de Enero, había fallecido mi primer gran amigo de la infancia. Alguien que fue muy cercano a mi en mis primeros años de vida, un primo de mi edad, sin ser mi familia. Sobrepasar estos momentos y leer el libro, me dio un sentido a lo que experimentaba, a esa opresión y sorpresa, esa forma de no creer que estuviera pasando, recordar que fue lo último que nos dijimos, y cuando lo hicimos. El libro fue especial por esa casualidad, entender el adiós de un ser querido.

Recomendado para lectores principiantes e intermedios, y para aquellos que buscan empatía en la pérdida, quizás entendimiento. Pablo, Pablito, reverendo, querido primo, gracias por todo.

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Nuestra vida en una vitrina

Libro Kentukis  - Lecturama

Kentukis

Samanta Schweblin

Literatura Random House, México 2019

Hoy al despertar, lo primero que hice fue abrir las persianas y estirarme. Mi vecina, cuya ventana de su cuarto queda justo enfrente de la mía, pensó que la saludaba y me correspondió. Luego bajé a la cocina para preparar el café, pero antes abrí todas las cortinas y persianas para dejar que la luz del sol iluminara de manera natural mi casa.

Debo decir que mi casa tiene amplios ventanales en la sala que dan hacia el exterior y que desde la cocina puedo observar y pueden observarme quienes transitan por la calle.

Mientras me preparaba el café, aún en piyama, algunos deportistas madrugadores me sonrieron como invitándome a dejar la modorra y seguir su paso de personas saludables. Otros vecinos que salieron a pasear a sus perros me dieron los buenos días y me sugirieron que agregara un poco de granola al yogurt que estaba por desayunar. Un par de niños que fueron a la escuela se rieron por mi despeinado. La vecina de la esquina se quedó viendo a mi pantalón de piyama y me dijo que tenía una peligrosa rasgadura a la altura de la ingle.

La culpa es en parte mía, yo dejé las cortinas abiertas a todas esas miradas curiosas para que pudieran conocer mi intimidad.

Acabo de leer la novela Kentukis de la escritora argentina Samanta Schweblin y me dejó pensando muchas cosas. Los kentukis son muñecos de peluche con cámaras en los ojos y ruedas que les permiten moverse, controlados a distancia por personas que pagan para ser observadores de otras vidas, las de quienes adquieren los muñecos. Es decir, a través del muñeco se establece un vínculo entre dos personas que no se conocen y que pueden estar en lados opuestos del mundo: observador – observado; amo (dueño de peluche) – ser (persona que maneja el peluche y observa la cámara).

Detrás de esta relación aceptada puede haber las más diversas motivaciones, algunas buenas, otras no tanto. Están los que adquieren el muñeco para sentir compañía, como un sustituto de mascota al que no hay que alimentar, basta con dejar el cargador al alcance del muñeco. Por otro lado están quienes adquieren la conexión para observar a través de los ojos del muñeco y así conocer otros lugares del mundo y contactar con personas de otras culturas. Digamos que ambos son el lado bueno de la moneda. Por otro lado, hay quienes adquieren el muñeco para exhibirse y dar rienda suelta a su sadismo reprimido. Otros compran la conexión para fisgonear, tratar obtener datos personales de los amos y después extorsionarlos. Este es el lado perverso.

Y en este vínculo admitido por observadores y observados hay un tercer actor que nunca se menciona en la novela: el que produce los kentukis y que se enriquece por dos vías. Y esa fue una de las reflexiones que me detonó el libro, los grandes corporativos a quienes entregamos libremente nuestros datos personales para que conozcan nuestros gustos, nuestros patrones de consumo, los lugares que frecuentamos y dónde vivimos. Somos nosotros mismos quienes abrimos las cortinas de nuestra casa-escaparate.

Kentukis es una novela que habla de la invasión a la intimidad, de la violación de la privacidad, de la necesidad de vínculos afectivos, de vouyerismo, de los huecos en la ley que permiten que la tecnología y el acceso a la información se usen de manera maliciosa.

Este es el tercer libro que leo de Samanta Schweblin: el primero fue Distancia de rescate; el segundo Siete casas vacías. Los dos lecturas me sacudieron y esculpieron un altar para la autora entre mis escritores favoritos. Debo confesar que tenía un poco de recelo acerca de Kentukis, sobre todo porque cuando recién se publicó el libro (2018) hubo una gran campaña de publicidad: The New York Times en español lo calificó como uno de los diez mejores libros de ficción del año. The Guardian calificaba a la autora como una de las 50 mejores voces nuevas de la ficción. Dejé pasar casi tres años para leerlo y mi temor se vio más o menos validado, es decir, me gustó, pero no tanto como los dos libros anteriores.

En el libro, los kentukis se vuelven tan populares que se pueden encontrar en cualquier lado. La propaganda publicitaria, que es un tema apenas mencionado, creó una falsa necesidad entre los consumidores que se volcaron a comprar muñecos o conexiones para observar. Yo, al ver que se le hacían tantos elogios a la novela, corrí a comprarla aunque la dejé reposar. El altar para Samanta Schweblin sigue en pie, pero quizá todos terminamos siendo víctimas de la mercadotecnia.

El poder hipnótico del mar

Océano mar - Baricco, Alessandro - 978-84-339-6749-7 - Editorial Anagrama

Océano mar

Alessandro Baricco

Anagrama, México, 2016.

El mar tiene un poder hipnótico, igual o más poderoso que el fuego. A la orilla del mar o en su interior han surgido tantas historias como alrededor del fuego. Agua y llamas secuestran nuestras miradas mientras nos revelan leyendas fantásticas.

Además, a diferencia del fuego, al que hay que alimentar para evitar que se extinga, el mar es perpetuo.  Su vaivén infinito nos arroja vestigios del pasado, residuos del presente y esperanza del futuro. Todo converge en el mar.

Tenía que ser una posada frente al mar, el lugar donde podían coincidir personajes tan distintos: una mujer bellísima a la que su esposo la envía lejos de su hogar con tal de separarla de su amante; un pintor que diariamente intenta pintar el océano y no lo logra por no encontrarle los ojos; un profesor que entre otras tareas imposibles, decide medir en dónde termina exactamente el mar; una chica que padece una rara enfermedad y que viaja al lado de un cura locuaz y ojo alegre.

La Posada Almayer es atendida por niños de costumbres extrañas: un niño que pasa el día entero sentado en el alféizar de la ventana de un cuarto que da a un acantilado y que puede saltar hacia ambos lados; un pequeño que le ayuda al pintor a localizar barcos en el horizonte para que puedan simular los ojos del océano; otro que le ayuda iniciar los sueños a uno de los huéspedes.

Pero quizá, la costumbre más extraña de los niños de la Posada Almayer sea la de salir a bailar a la playa, con lámparas, durante las noches de tormenta, para descontrolar a los barcos y que se estrellen contra los acantilados… después de todo, hay muchas islas que sobreviven gracias a los naufragios.

Todo eso ocurre en Océano mar, la novela del escritor italiano Alessandro Baricco publicada por primera vez en 1993 y que yo apenas descubrí a finales del 2020.

Aquí debo señalar que hasta ahora he leído 3 libros del autor y que ninguno me ha dejado imperturbable: o los amo o los padezco. Primero leí Seda (1996) y lo amé rotundamente; luego City (1999) y me costó trabajo llegar al final de sus páginas; Océano mar, es el tercer y me volvió a encantar. Su estilo nunca es el mismo. Como el agua del mar que nunca es la misma cuando nos moja los pies. O quizás somos nosotros los que cambiamos constantemente, y en cada libro que leemos somos distintos.

Además de estos personajes alucinantes que habitan en Oceáno mar, encontré una historia sobre una fragata francesa que encalló a varios kilómetros de costas africanas y que, al ser insuficientes las lanchas salvavidas, varios hombres y una mujer, tuvieron que subir a una balsa improvisada en la que padecieron horrores durante los días que estuvieron a la deriva.

La manera en que Baricco enlaza las historias es magistral, y nos lleva a través de una gama de emociones a las que es mejor no oponer resistencia, dejarse llevar como balsa a la deriva en medio del mar.  Si están dispuestos a iniciar esta aventura, prepárense para ir de la ironía a la melancolía, de la reflexión al embeleso en unas cuantas páginas. Uno de los mejores libros que leí el año pasado y lo recomiendo enormemente.

Aquí una de mis frases favoritas:

“He visto naves espléndidas luchando contra tormentas feroces, y he visto algunas de ellas rendirse y desaparecer entre las olas altas como castillos. Era como un duelo. Bellísimo. Pero la Alliance no ha podido combatir. Un final silencioso. Con un inmenso mar casi plano a su alrededor. El enemigo lo tenía dentro, no delante. Y toda su fuerza no valía contra un enemigo así. He visto muchas vidas naufragar de esa manera absurda. Pero naves, nunca.”

¿Comer o no comer? Ese es el dilema.

Cadáver Exquisito (Premio Clarín 2017) / Tender Is the Flesh: Bazterrica,  Agustina: Amazon.com.mx: Libros

Cadáver exquisito

Agustina Bazterrica

Alfaguara, España, 2019

El fin de semana pasado tuvimos un asado en familia: solo mi esposa, mi hija y yo. No es recomendable tener invitados en esta época de pandemia. El menú: unos vegetales a las brasas, unas quesadillas y un sirloin bien cocido. No me gusta el sabor de la sangre, por más que me digan que soy un criminal de los asados.

Después del postre hicimos la sobremesa. Comentábamos que a las brasas todo sabe bien, hasta los duraznos y la piña en almíbar. Después de recoger la cocina, aún quedaba un trozo de domingo para descansar y distraernos. Cada uno nos refugiamos en un rincón de la casa con su pasatiempo favorito. Yo seleccioné un libro que me recomendó Melina desde Mar del Plata: El cadáver exquisito de Agustina Bazterrica.

El título me sonaba a esa técnica usada por los escritores surrealistas, como una especie de juego en la que varios participantes armaban una historia. Consiste en que el primer participante comienza a escribir una historia en un papel y después de un cierto tiempo se detiene y le pasa la hoja al siguiente participante. Este no puede leer más que la última frase escrita por su antecesor y debe continuar la historia sin más información que esa. Y la hoja va pasando de mano en mano hasta que al final queda una historia hecha de retazos, como una quimera literaria.

La novela de Agustina Bazterrica nada tiene que ver con el pasatiempo surrealista.

Cadáver exquisito nos traslada a un mundo distópico en el que un virus mortal que afecta a los animales se contagia a los seres humanos. Con la finalidad de contener la transmisión del virus, es necesario sacrificar a todos los animales en cautiverio, incluidos animales de granja, de zoológicos, mascotas y en lo posible cazar a todos los animales libres. Hasta aquí, la distopía no está tan alejada de la realidad actual y 17 millones de visones sacrificados en Dinamarca a causa del Covid-19 son una muestra de ello.

Los seres humanos sobrevivientes al virus mortal siguen teniendo la necesidad de incluir carne en su dieta y, ante la falta de otra fuente calorías, se legaliza el consumo de carne humana. Cadáver exquisito se sitúa en ese tiempo en que las granjas que antes producían ganado vacuno, comienzan a producir la primera generación pura (PGP) de especímenes -está prohibido llamarle humanos. Afuera de los mataderos que antes se utilizaban para reses y puercos, y que ahora se usan para los especímenes PGP, viven los Carroñeros, grupos de personas que se conforman con los restos no aprovechables o con la carne echada a perder. Existe también una Iglesia de la Inmolación, que promueve entre sus feligreses el autosacrificio con la finalidad de que sus semejantes se alimenten de su propio cuerpo.

No voy a negarles que la lectura de este libro, merecedor del Premio Clarín en 2017, por momentos me dio retortijones. Era quizás el esfuerzo de mi estómago por procesar el sirloin a las brasas que dos horas antes había comido.

El estilo de la novela carece totalmente de ornamentos, cuenta las acciones sin entrar en tanto detalle en descripciones, casi como un guion cinematográfico. Aun así, provoca una profunda reflexión, casi una indigestión mental, sobre la destrucción que hemos hecho como especie, en este planeta. Hemos arrebatado el hábitat a muchas especies y las hemos extinguido; hemos creado una enorme desigualdad entre nosotros mismos; hemos agotado al planeta hasta llevarnos al borde de nuestra propia destrucción y todo con tal de perseguir ese modelo de consumo impuesto por el capitalismo.

¿Cuántos millones de reses se necesitarían para que toda la población del mundo pudiera comer carne diariamente? ¿Cuántos planetas se necesitarían para mantener esa producción de carne? No soy nadie para arrojar la primera piedra a los carnívoros, menos después de ese pedazo de sirloin bien cocido que clamaba venganza desde mi interior. Pero ¿y si todos, en la medida de lo posible, hacemos el esfuerzo de reducir el consumo? (Aplica igual para la carne o para cualquier producto).

Terminé la novela de Agustina Bazterrica con un remordimiento en mi estómago. Quienes me conocen saben que me gustan los libros que me hacen sufrir, éste sin duda lo recomiendo para eso. Sé que no soy el mismo después de su lectura y que sin duda seguirá dándome vueltas en la cabeza por mucho tiempo. Quizás hasta el próximo asado en el que me conformaré con los vegetales y las quesadillas.

In memoriam… John Le Carré

El espía que surgió del frío by John le Carré

My rating: 4 of 5 stars

Acabo de terminar esta novela, y fue una lamentable sorpresa enterarme que su autor falleció recientemente este sábado pasado 12 de Diciembre. John Le Carré, escritor del siglo pasado que logró retratar la realidad cruda y burocrática de la Guerra Fría en sus novelas de espionaje. Sin el edulcorado ambiente sofisticado del espionaje, en sus historias vemos la instantánea del Berlín del Este y Oeste, la definición de clases sociales, el espionaje y el comunismo, la agobiante burocracia, así como adulterio y cierto psicoanálisis de sus personajes.

Se dice que con la muerte de Le Carré, muere otro poco del siglo XX.

Acabo de terminar esta novela, y fue una lamentable sorpresa enterarme que su autor falleció recientemente este sábado pasado 12 de Diciembre. John Le Carré, escritor del siglo pasado que logró retratar la realidad cruda y burocrática de la Guerra Fría en sus novelas de espionaje. Sin el edulcorado ambiente sofisticado del espionaje, en sus historias vemos la instantánea del Berlín del Este y Oeste, la definición de clases sociales, el espionaje y el comunismo, la agobiante burocracia, así como adulterio y cierto psicoanálisis de sus personajes.
Se dice que con la muerte de Le Carré, muere otro poco del siglo XX.

Me interesé con Le Carré cuando accidentalmente vi la película de “Tinker Tailor Soldier Spy”, adaptación de la novela del mismo nombre donde aparece el agente George Smiley, el cuál podría considerarse es el alter ego de Le Carré. Cabe mencionar que Le Carré trabajo entre los años 50s y 60s en el servicio de inteligencia británico MI5 y MI6. Por lo que la veracidad de su narrativa se ve sustentada por su experiencia.

El espía que surgió del frío, es su tercera novela de espías y la que lo catapultó a la fama; aunque no se cuenta dentro de la serie de George Smiley (su personaje más reconocido), éste es mencionado como parte del servicio de inteligencia. Narra la historia del agente Alec Leamas, encargado de las operaciones de Berlín del Este, cuya tarea principal es formar una estructura de informantes del otro lado del muro, que permitan al Reino Unido estar al tanto de las diferentes acciones del bloque socialista. Sin embargo, sus actividades han sido descubiertas y sus agentes asesinados a manos de su homólogo en el frente democrático alemán: el agente Hans-Dietrich Mundt.

Su última acción en el frente alemán, fue durante la operación de rescatar a su último agente sobreviviente, esperándolo del lado oeste del Muro. La historia comienza con el tránsito de dicho agente a través del primer puesto de control, saliendo del lado oeste. Sin embargo, en una fracción de segundos, cuando parecía que llegaría a salvo del otro lado del Muro, dicho agente es acribillado en frente de Alec Leamas, sin que éste pudiera hacer nada por salvarlo.

Aquí decide que Mundt debe pagar por todo el daño causado. A lo largo de la novela, vemos como Alec cae en la desesperación y como último intento, trabaja en un plan junto con Control del servicio de inteligencia británico, para enredar a Mundt en una trampa y por fin, deshacerse de él. Alec juega un papel de agente en desgracia, que debe ser atraído por el bloque socialista como un posible informante. A partir de estas acciones, podría acercarse a Mundt, y lograr la conspiración para destituirlo, o mejor aún, fusilarlo.

La narrativa de Le Carré nos presente el mundo del espía en su faceta más humana. Envueltos en un mundo de burocracia, y oficinistas, donde los agentes son bastante burdos, y quizás muy simples. Personas comunes y corrientes dispuestos a seguir los protocolos del servicio secreto. No puede faltar un toque de amor entre una joven bibliotecaria y el agente, un cariño desinteresado entre un señor de más de 40 años y una joven de 21.

El Muro de Berlín tiene tantas historias de libertad y sacrificio, una muestra clara de las ideologías que gobernaban la Guerra Fría. Individuos que buscaban la libertad capitalista a toda costa. Héroes y villanos. Esta historia es una de ellas. El autor logra una narración atractiva, sin caer en la fantasía. Mostrando el engranaje de oficina, y la frialdad de las decisiones que cada gobierno debe tomar para mantener su hegemonía. Estoy en contra de mencionar algo sobre el final en mis reseñas, no busco ni quiero dar falsas expectativas, pero a titulo personal, es un final que me deja un sabor de un trabajo bien logrado: bien hecho Mr Le Carré, descanse en paz.

Es considerada una de las mejores novelas de espías, distinción que logro por la destreza narrativa de la trama más que por el fastuoso mundo del espía. Novela recomendada para lectores principiantes e intermedios.

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Emperador Adriano: su vida en poesía

Memorias de Adriano by Marguerite Yourcenar

My rating: 4 of 5 stars

Hay novelas históricas muy bien documentadas, que a partir de la crónica, cubren los huecos usando las alegorías literarias y los diálogos ficticios, logrando un mosaico de hechos y ficción. Tomando ventaja de la licencia literaria, el autor construye diálogos y escenas, dónde no hay algún espectador que pueda dar fe y legalidad de tales sucesos, dandole solidez narrativa a su novela. Sin embargo, Marguerite Yourcenar construyó a un personaje histórico, de manera cabal aprovechando sus dotes literarios, donde ahora la crónica se convierte en la argamasa que une los bloques que edifican la vida de Adriano, emperador del imperio romano.

La autora nos transporta a la época de los emperadores, durante los primeros siglos de nuestra era, presenciando la sucesión imperial de primera voz, a través de las Memorias de Adriano. La vida de Adriano se narrativa a través de su voz madura y melancólica; cerca del final de su vida, lo encontramos en su tienda de campaña, poniendo en orden sus recuerdos y aportando el sentir de cada situación, la pasión del hombre y la responsabilidad del Emperador.

El lector no encontrará la clásica narrativa histórica. Veremos a través de una descripción épica, emulando a los autores favoritos de Adriano, su vida a través de la autocrítica y autocompasión. Nacido en el seno de una familia acomodada, en la región de la Hispania Baetica y siendo sobrino segundo por línea materna de su predecesor, el emperador Trajano, desde pequeño se enfocó a su formación para pertenecer al senado y se interesó por la literatura griega. Era considerado el favorito de Trajano, y protegido por la esposa de éste: Plotina; quién se rumora fue el factor decisivo para que Trajano finalmente heredará el Imperio Romano en nombre de Adriano. El por qué no había sido elegido antes, se decía que era por las continuas disputas por ganarse el favor de los efebos, siendo Adriano siempre elegido sobre Trajano.

Al tomar el poder, Adriano limpia primero la casa, deshaciéndose de aquellos traidores o enemigos que buscaban ganarle el poder, y manteniendo la paz en las fronteras del largo Imperio Romano. Renovando las ciudades que fueron devastadas durante las guerras y manteniendo las rutas comerciales entre Asia y Europa. Fue un trabajador incansable, viajando a aquellos lugares que amenizaban su presencia para calmar a la población o subyugar a los insurrectos.

Pero además de estadista, era un ser humano con virtudes y pasiones. Su preferencia era abiertamente homosexual y buscaba tener un favorito que lo acompañara en sus travesías, dejando a su esposa en Roma para ser atendida por la servidumbre. Entre todos aquellos jóvenes adoptados, hay uno que sobresale y que puede decirse fue el amor de sus vida: Antinoo. El ocaso de la vida de Adriano comienza con la ausencia de Antinoo. Algo que todos experimentaremos, pero solo pocos están preparados para hacer los ajustes necesarios para cerrar su vida.

La propia autora, Marguerite, plasmó en su cuaderno de notas, lo que buscaba conseguir con su innovadora narrativa de la vida de Adriano: “Tomar una vida conocida, concluida, fijada por la Historia (en la medida en que puedo serlo una vida), de modo tal que sea posible abarcar su curva por completo; más aún, elegir el momento en que el hombre que vivió esa existencia la evalúa, la examina, es por un instante capaz de juzgarla. Hacerlo de manera que ese hombre se encuentre ante su propia vida en la misma posición que nosotros.”

La presente obra es la más reconocida de Marguerite Yourcenar, y paso más de veinte años entre su concepción y la culminación de la obra. Muchas veces abandonada, pero siempre con señales que la vida le presentaba en forma de antigüedades, visitas a museos, papeles olvidados. Es de resaltar que su decisión final de terminarla, fue al recuperar una valija con papeles en 1948, que había dejado en Suiza en 1939 antes de escapar de los infortunios de la guerra. En dicha maleta, encontró una carta que comenzaba con “Querido Marco”; en primera instancia no entendía de quién hablaba: algún amigo, pariente o amante. Conforme leía la misiva, entendió que la carta iba dirigida a Marco Aurelio, y estaba escrita por su reencarnación de Adriano. Mi estimado lector, así es como comienza esta novela.

De manera adicional, cabe resaltar que la autora fue la primer mujer elegida para pertenecer a la Academia de la Lengua Francesa. Una novela recomendada para lectores avanzados, y aunque es considerada novela histórica, el retrato introspectivo del emperador Adriano, lo hace un clásico de la literatura a la altura de Proust.

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