El deporte ciencia antes de Gambito de Dama

Novela de ajedrez by Stefan Zweig

My rating: 4 of 5 stars

El ajedrez, como tema narrativo, ha vuelto a llamar la atención gracias a la exitosa serie de Gambito de Dama producida por Netflix. Sin embargo, el tema se remonta hasta las historias de Las Mil y Una Noches y probablemente más allá. Siempre se ha considerado como un deporte mental, un espacio donde las grandes mentes hacen su aparición y nos asombran con sus dotes únicos. El juego desarrolla las habilidades estratégicas de los contendientes, buscando siempre elaborar y planear los ataques con varias jugadas de anticipación. Stefan Zweig nos transporta a ese mundo del deporte ciencia. Llevándonos en un crucero donde se conjuga la genialidad, la opresión y el delirio, todo esto en su obra: Novela de Ajedrez.

La novela se centra en un viaje en crucero, desde Nueva York hasta Buenos Aires. El campeón mundial de ajedrez se encuentra a bordo, zarpó rumbo a la Argentina, siguiendo el programa de campeonatos de ajedrez a nivel mundial, obteniendo la cuantiosa suma como vencedor absoluto en todos los campeonatos que se ha presentado. Mirko Czentovicz se acercó al mundo del ajedrez de manera fortuita, a muy temprana edad, siendo huérfano y bajo el cuidado de un párroco de su pueblo natal. Siendo quizás su única distracción, desde niño el joven Mirko desarrolló la afinidad por el juego y su mente capaz de concentrarse en una única acción de ramificar las posibles jugadas de su adversario, lo posicionó como una gran promesa del ajedrez mundial.
Cabe mencionar que Mirko no tenía ninguna otra habilidad, es más, las relaciones interpersonales no eran parte de su repertorio, y siempre terminaba demostrando que podría ser un genio en el ajedrez, pero carecer de las habilidades mínimas requeridas de interacción, e inclusive, de otras tareas más complejas que barrer los graneros de su pueblo natal.

Nuestro narrador, un viajero en dicho crucero donde viaja el campeón mundial, tiene la firme convicción de entablar una conversación y conocer más a fondo la vida del joven Mirko. Nos menciona que nunca a platicado con un campeón mundial del ajedrez y no desaprovechará la oportunidad para entablar una relación de caballeros. La sorpresa es inmediata, simplemente no logra atraer su atención en el poco tiempo que está fuera de su camarote.

En las primeras páginas, nos entretenemos tratando de ver si logran hacer contacto con Mirko. Inclusive el narrador comienza a crear amistad con un ingeniero de minas escocés llamado McConnor, que también se empecina en jugar una partida amistosa con el campeón. La forma en como logran llamar su atención es divertida, pero resalta el carácter de sus personajes, tanto la famosa necedad escocesa de McConnor, como la indiferencia capitalista de Czentovicz. El autor nos muestra que todo deporte al dejar de ser amateur, el espíritu del juego se ve disminuido por la profesionalización de la práctica.

Finalmente, al jugar la primera partida, magnánimamente, Mirko permite que todos los interesados ayuden a decidir la mejor jugada, estableciendo así un todos contra él. El resultado obvio es la aplastante victoria de Mirko sobre los curiosos viajeros. Inmediatamente se solicita una revancha y el campeón accede. Sin embargo, en este segundo juego, hace su aparición un extraño personaje llamado simplemente Sr. B.

Gracias a la participación del misterioso Sr. B, el grupo de entusiastas jugadores logran contener la debacle, alcanzando un honroso tablas y logrando que Mirko perdiera ese aire de superioridad y comenzara a preocuparse realmente por la partida. Una vez finalizado el juego, el campeón levanta la vista y se dirige expresamente al nuevo participante: “Otra partida?” A lo cual el Sr B., contesta con un vehemente: “No, por favor, de ninguna manera, yo no podría”. Y sale casi huyendo del cuarto de juegos.

¿Cómo pudo alguien hacerle frente al campeón mundial? ¿Por qué huyó? Es de imaginarse que todos se empeñaron en buscar al Sr B., y convencerlo de jugar una nueva partida al día siguiente. Nuestro narrador, lo busca, y descubre la triste y cruel historia detrás del hombre. Stefan Zweig fue un escritor que huyó del régimen Nazi, soportando tratos inhumanos y cruentos interrogatorios que minaban su fortaleza psicológica. Algo similar le sucedió al Sr B., quién fue un prisionero de los Nazis, aislándolo de cualquier otro contacto humano, pasando varios meses sin ninguna conversación más que los interrogatorios a los que era dirigido. Es aquí cuando encuentra un libro de ajedrez, y comienza a distraer su mente con las diferentes jugadas descritas, sin tablero, todo en su mente. Se convierte en un maestro del ajedrez, pero hay un costo de equilibrio mental, que fue precisamente lo que atacó los soldados Nazis para quebrantar su voluntad.

No contaré el final, pero logra mantener al lector atento, devorando las páginas para leer la conclusión del encuentro entre Mirko y el Sr. B. El autor nos sorprende con la crítica al régimen Nazi, y el pequeño ensayo que realiza al describir el deporte ciencia: el ajedrez. A pesar de sus cortas páginas, la novela es recomendada a lectores de nivel intermedio, ya que la narrativa de la contienda sirve como ambiente para trazar la historia verdadera de los juegos mentales. Definitivamente buscaré más de Stefan Zweig.

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Author: macqro

ISC en Querétaro con MC en Computación. Pero faltó la literatura, historia, arte... en fin... así es la ingeniería.

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