Adagio en mi país

En mi país, que tristeza,
la pobreza y el rencor.
Dice mi padre que ya llegará
desde el fondo del tiempo
otro tiempo y me dice que el sol brillará
sobre un pueblo que él sueña
labrando su verde solar.
En mi país que tristeza,
la pobreza y el rencor.

Tú no pediste la guerra,
Madre Tierra, yo lo sé.
Dice mi padre que un solo traidor
puede con mil valientes;
él siente que el pueblo, en su inmenso dolor,
hoy se niega a beber
en la fuente clara del honor.
Tú no pediste la guerra,
Madre Tierra, yo lo sé.

¿En mi país somos duros?
El futuro lo dirá.
Canta mi pueblo una canción de paz
detrás de cada puerta
está alerta mi pueblo y ya nadie podrá
silenciar su canción
y mañana también cantará.
¿En mi país somos duros?
El futuro lo dirá.

En mi país, que tibieza,
cuando empieza a amanecer.
Dice mi pueblo que puede leer
en su mano de obrero
el destino y que no hay adivino ni rey
que le pueda marcar
el camino que va a recorrer.
En mi país, que tibieza,
cuando empieza a amanecer.

En mi país somos miles y miles
de lágrimas y de fusiles,
un puño y un canto vibrante,
una llama encendida, un gigante
que grita: ¡adelante… adelante!

Alfredo Zitarrosa