Emplasto Brás Cubas

Memorias póstumas de Brás Cubas by Machado de Assis

My rating: 4 of 5 stars


Memorias póstumas de Brás Cubas by Machado de Assis

Machado de Asís fue un escritor brasileño, considerado como uno de los mayores exponentes de la literatura de su país. Vivió el periodo de transición de ser una colonia europea a ser un país libre y soberano. Como muchos países latinos, experimentó las corrientes políticas que fueron formando a las mismas familias dirigentes del país, perteneciendo a la clase privilegiada de la cuál haría una crítica mordaz y humorística a través de la presente obra.


Las Memorias póstumas de Brás Cubas, es una crítica a la sociedad brasileña desde la ultratumba. Después de haber fallecido, Brás Cubas escribe sus memorias, con la liberta del finado y sin compromiso alguno en el plano terrenal. De ésta manera, es capaz de hacer un análisis de su tiempo, de sus costumbres y de su país. Narrando sus memorias, desde una infancia precoz, donde por ser el único varón de la familia, tenía las ventajas de un patriarcado del Siglo XIX. Creció siendo un niño consentido, y fue iniciado en el arte del amorío a través del más antiguo oficio del mundo: una cortesana.


Marcela, una española que se convirtió en una famosa cortesana, la más bella de todas, logra capturar el corazón del joven Brás. Descubre el amor y su arte a través de ella y diversos costosos regalos. Despilfarrando sus ahorros con tal de conseguir sus atenciones, pero su padre logra darse cuenta y lo manda inmediatamente a Europa, casi a rastras sin oportunidad de llevarse a su querida compañera.
Mientras está estudiando en Europa, su madre enferma y corre inmediatamente a su lado. Alcanza a verla y despedirse de ella, pero cae en una depresión y se refugia en su casa de campo. Su padre lo busca para ofrecerle un plan para su desarrollo personal y profesional: un escaño en la política y una esposa. Ambos son necesarios para su condición y perpetuar su nombre. Virgilia es la chica casamentera en cuestión, y aunque al principio hay cierta afinidad, termina apareciendo un tercero en discordia que logra capturar sus atenciones y favores femeninos. Le promete se baronesa y la agradable insistencia del caballero, logran persuadir a Virgilia de casarse con este nuevo personaje en lugar de Brás Cubas.


Sin embargo, las líneas del destino siguen diversos trayectos, pero al final, llegan a unirse. Sin importar que Virgilia sea una respetable mujer casada y madre cariñosa de un pequeño niño, logra despertar la pasión de su antiguo pretendiente Brás, quién se permite vivir un idilio pasional y quizás más enriquecedor que ser solamente marido y mujer.

Durante varios años, viven este romance, y el marido de Virgilia casi los descubre en más de una ocasión. Siempre hubo la sospecha, pero nunca la evidencia. Por supuesto, como en la mayoría de los casos, los amantes eran conocidos por toda la sociedad, excepto el marido mismo.


Machado de Asís logra transmitir el comportamiento de la sociedad de la época, y al mismo tiempo, mantiene entretenido al lector con las diferentes vicisitudes del protagonista. Nos permite analizar una vida de peripecias, y que pudiéramos ser empáticos con algunas etapas de la misma, quizás la infancia, un proyecto malogrado, un acérrimo rival de amores o quizás, una fortuna de por vida.

Una lectura fácil y entretenida, recomendada para lectores intermedios. El tema pudiera ser lento o aburrido para varios lectores que van comenzando, y más cuando tienen otras opciones con mayor acción y velocidad. A pesar de todo, lo considero un clásico del siglo XIX.





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Un gótico comtemporáneo

Image result for Las cosas que perdimos en el juegoMariana Enríquez

Las cosas que perdimos en el fuego

México, Editorial Anagrama, 2016

Las cosas que perdimos en el fuego llevaba más de un año en mi librero. No es que le estuviera sacando la vuelta o que estuviera esperando a que la autora ganara el Premio Herralde -lo acaba de ganar por su novela Nuestra parte de noche-, simplemente no le había podido llegar su tiempo. Por fin le llegó su momento y me ha impactado.

Mariana Enríquez ha desarrollado un estilo literario muy particular que se me ocurre llamar Gótico Argentino Contemporáneo -después me enteré de que le llaman Gótico Realista.

Sus historias no se sitúan en castillos medievales ubicados en lo alto de una montaña o en bosques oscuros, pero a veces se mencionan casas lujosas antiguamente que están localizadas en barrios bonaerenses venidos a menos, en los que el paso del tiempo y la falta de dinero para darle mantenimiento, han acelerado el deterioro.

En los cuentos de Mariana Enríquez podemos encontrar diferentes tipos de fantasmas. A veces, están aquellos entendidos como esas almas en pena que necesitan un acto reivindicativo para por fin descansar en paz -como El desentierro de la angelita, cuento publicado en la Revista Literaria Quimera. En otras de sus historias, aparece de manera subyacente el fantasma de la dictadura y el de la pobreza que igualmente asusta hasta a los más valientes.

Las cosas que perdimos en el fuego está formado por doce cuentos que no son precisamente de terror, pero vaya que dan miedo.

Un chico sucio no tiene elementos fantásticos, pero hay personas que creen en cosas fantásticas y que ponen un altar en la calle y le rezan santos delincuentes como El Gauchito Gil o San La Muerte, que al mexicanizarlo estaríamos hablando de El Santo Malverde y la Santa Muerte. Este es un relato ubicado en un barrio bravo de Buenos Aires, que anteriormente era de clase alta y en el que ahora lo único alto es la desigualdad entre las clases. En este relato, hay un niño que vive en la calle con su madre, que huele mal y causa lástima. Una noche, la protagonista lo invita a su casa -la casa antiguamente lujosa- le da de comer, le invita un gelato y pasan cerca de algo que parece un altar satánico. Ningún elemento fantástico, pura realidad hecha literatura.

La hostería nos traslada a una provincia argentina, un lugar al que los bonaerenses van a vacacionar. La hostería en la que se hospeda la protagonista anteriormente era un cuartel militar en el que, durante la dictadura militar de Videla, se encerraba y torturaba a los disidentes. En ese lugar los gritos de dolor y la violencia del pasado quedaron impregnados en las paredes y el terror no se olvida.  En este cuento encontramos elementos fantásticos con un sustento real y cargado de la historia de Argentina.

Los años intoxicados cuenta la adolescencia de tres amigas, desde 1989 hasta 1994. Nos habla de su amistad, del destrampe, de sus experiencias con las drogas (alcohol, marihuana, cocaína, ácidos) y las sitúa en un marco de pobreza, precariedad y abandono; la luz se iba por horas, no había comida y ellas eran flacas por no comer. Luego viene la ilusión de la recuperación económica -cuando la paridad del peso argentino y el dólar era 1 a 1. Además del ese trasfondo económico, está el social. Las chicas estaban a su suerte, nadie se preocupaba por ellas. Una de las chicas tenía llave de su cuarto para evitar que el padre, que siempre estaba borracho, se le metiera de noche. De manera tangencial, el cuento también habla del aborto ilegal.

Las cosas que perdimos en el fuego, cuento que le da nombre al libro, habla de una forma de “protesta” contra la violencia hacia las mujeres y también de un acto de sororidad. Una mujer en el subte, quemada del rostro y la cabeza, se sube a mendigar y saluda de beso a todos los pasajeros. Algunos al verla rehúyen y abandonan el vagón. Según ella, el novio le roció alcohol y le prendió fuego mientras dormía; el novio declaró que fue un accidente y ahora se encuentra libre. Víctima del novio y revictimizada por los jueces que no le creyeron. Igual al caso de ella, hubo otros casos, hasta que el hartazgo por falta de justicia las hace quemarse voluntariamente. Más mujeres solidarias se lanzan a la hoguera: si los hombres no eran capaces de respetarlas, vivirían con monstruos. ¿De qué otra manera podrían hacer patente la violencia que padecían? ¿De qué manera, en que fueran escuchadas?

“Por lo menos ya no hay trata de mujeres, porque nadie quiere un monstruo quemado y tampoco quieren a estas locas argentinas que un día van y se prenden fuego – y capaz que le pegan fuego al cliente también”. [p. 195]

Los relatos de Mariana Enríquez están llenos de una realidad actual e histórica, una realidad más bien maligna que a veces quisiéramos que no fuera real. Sin embargo, los diarios nos dicen que existen los rituales narco-satánicos, las desapariciones masivas, la drogadicción el abandono y la pobreza extrema, el aborto ilegal, los tipos que son capaces de arrojar ácido a una mujer por celos, la violencia de género.

Ojalá que este tipo de historias fueran solo parte de ese universo literario de Mariana Enríquez. Me he vuelto fan de esta autora y en cuanto pueda compraré su nuevo libro premiado para dejarlo reposar un buen tiempo en mi librero.

¿Y si se jubilara James Bond?

Conocer a una mujer by Amos Oz

My rating: 3 of 5 stars


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Durante mis visitas a las librerías, me había encontrado con este autor, Amos Oz, y al que no había tenido oportunidad de leer. Nuevamente, el club de lectura me acerca a nuevas experiencias que enriquecen el sendero de la literatura, acercándome a la vida de un funcionario público Israelí quien enviuda repentinamente.

Yoel Raviv es un funcionario del famoso departamento de inteligencia israelí, el Mossad, que durante una misión de compra-venta de información en Helsinki, es notificado de que su esposa murió en un accidente casero. Yoel decide regresar inmediatamente, dejando a la mitad su tarea de agente, y siendo un cabo suelto que lo estará acechando por los siguientes meses, durante su periodo de duelo.

Nuestro protagonista comienza una etapa de inercia, de movimientos involuntarios, de decisiones pasivas. Si acaso, podría decirse que su única decisión es ya no hacer nada. Se retira voluntariamente y alquila una casa en las afueras de Tel Aviv, donde llevar a vivir a su suegra, su madre y la única hija que tuvo con su recién fallecida esposa, Ivriya. Netta es el nombre de la hija, quién tuvo la atención de ambos padres, y en ocasiones, la disputa de atención también.
A lo largo de la historia, vemos como Yoel analiza su vida con Ivriya, las repercusiones que puede ocasionarle a su hija Netta, y la indiferencia involuntaria hacia su madre. La suegra, bueno, ella opina como un agente externo con la seguridad que te da la experiencia y haber sido madre de la esposa. Sin caer en clichés, ambas se comportan como unas verdaderas madres judias.

Pero es Yoel que vive en suspenso, sin poder avanzar, sin saber que hacer al haberse quedado sin esposa. De repente entiende que la vida no tiene un objetivo, que su trabajo no era más que solo el medio. Inclusive, se ve manipulado por unos amables vecinos norteamericanos que amablemente siempre lo invitan a pasar la tarde y noche con ellos, en la comodidad y privacidad de su casa. Cabe mencionar que estos vecinos son una pareja de hermanos, ambos divorciados y que se alejaron una temporada de la problemática vida gringa. El hermano actúa como simple celestino, buscando tiempo de entretenimiento a su hermana con Yoel. Pero a pesar de todo, lo hace sin sentir, sin esperar ni demostrar nada, y es quizás aquí, donde más libre puede sentirse.

A lo largo de la novela, en la memoria de Yoel, vamos conociendo a Ivriya. Delineando matices de su personalidad, de su forma de pensar, hasta de su carácter. Una buena esposa que dirige con la indulgencia de dominar siempre las decisiones. Inclusive, hacer tabú la condición de Netta, con el fin de proporcionarle una vida normal.

Una novela que resulta contemplativa, y que retrata mundanamente la vida de un agente secreto, es decir, un simple funcionario de gobierno que hace trueques de información, sin más glamour. En ocasiones resulta tedioso navegar en la descripción de su jardín y las actividades de jardinería. Aunque provoca pensar: ¿qué haría yo cuando me jubilará? ¿leer más, escribir o jugar videojuegos?
Recomendada para lectores intermedios, que se permitan apreciar otros detalles literarios además de la trama misma.



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The revenge of an IT guy

Daemon by Daniel Suarez

My rating: 4 of 5 stars


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Daemon is a thriller that creates a world of hacking possibilities where reality and economy is governed Cby a state-of-the-art AI algorithm, focused on modify our society as we know. Daniel Suarez is an USA information technology consultant that uses his IT knowledge to write science fiction novels. His first novel is Daemon, an intricated AI-machine learning algorithm, that is activated when his programmer Matthew A. Sobol died. Matthew A. Sobol is founder and CTO of Cyberstorm Entertainment, creator of a massive on-line RPG game, with a digital plan to envision a new world order.

Our story starts with two murders, both programmers and workers of Cyberstorm company. These events were executed by a deamon that was stored in online data servers from Cyberstorm. For those that doesn’t know what a deamon is, herewith a short explanation: A daemon is a scheduled scripting program that is executed in computers background without human iteration, for example, an automatic mail that is sent at midnight, when everybody is sleeping.

You also will find classic hacker strategies and programs, such as Trojan horses, virus and network sniffers. For those that are familiar with IT department and network administration, will validate Daniel’s thesis regarding all power that is obtained through internet and system hacking. However, Cyberstorm’s site is not the only deamon cell and can not be stopped so easily. The massive on-line game is a central headquarter of that scripting program and is also used for recruiting soldiers (mainly gamers) with high IQ that can follow the Daemon AI instructions.

I found this novel interested, with validated technology threats, not just fantastic hypothesis of computer behavior. Although, from my point of view, some scene’s descriptions are overwhelmed on technical details that could be not essential for current situation. This is a good novel for intermediate English readers, due to you will find technical descriptions and IT/gamers slangs.



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Antígona buscando a su hermano desaparecido

Image result for antigona gonzalezAntígona González

Sara Uribe

Según el mito griego, Antígona es hija de Edipo y Yocasta, producto del incesto. Recordemos que cuando Edipo nació, el oráculo predijo a su padre, Layo, rey de Tebas, que su hijo lo mataría a él y se acostaría con Yocasta, su madre… y la profecía se cumplió. Cuando Edipo se dio cuenta de lo que había hecho se sacó los ojos. Tiempo después Antígona fue la única que acompañó a su padre ciego hasta su muerte.

Después de la muerte de Edipo hubo una guerra en la que lucharon Polínices y Eteocles, ambos hermanos de Antígona. Pelearon en bandos contrarios y ambos murieron.  Sin embargo, Creonte, el rey del bando ganador ordenó que enterraran a Eteocles, su aliado, y que desaparecieran el cuerpo de Polínices, su enemigo. Antígona no descansó hasta encontrar el cadáver de Polínices y darle sepultura.

Sara Uribe retoma este mito griego y le da vida a Antígona González, una mujer mexicana que busca a su hermano desaparecido, uno de tantos que deja su hogar para emigrar a Estados Unidos en busca de una mejor vida. Uno de tantos que desaparece sin dejar rastro.

Siempre son mujeres las incansables buscadoras, las que no se conforman con cerrar los casos, las que se empeñan en encontrar a los desaparecidos.

Sara Uribe escribió este libro pensando en el mito griego y pensando en los miles de migrantes anónimos que nunca llegan a su incierto destino, pensando en los desaparecidos cuyos nombres quedan archivados en dependencias municipales, estatales o federales y con suerte en algún periódico local; lo hizo pensando en esos cuerpos insepultos.

Lo escribió juntando las voces de los que no se conforman con olvidar a los desaparecidos. A través de fragmentos de notas periodísticas, de declaraciones de los familiares y de cantos de protesta. Pequeños retazos de frases como los pedazos de cuerpos que aparecen revueltos en fosas clandestinas. Y amalgamando todo este dolor, logró un libro escrito en prosa poética, en el que ni la poesía logra endulzar el trago amargo del tema que denuncia.

Podcast 3C Libros: Los favoritos del 2019

Por fin está disponible nuestro podcast sobre Los Mejores Libros leídos el 2019.

No hablamos de lo último de lo último en el mundo editorial, ni hicimos una selección basada en conocimientos literarios muy elevados, simplemente escogimos de entre los libros que leímos el año pasado, aquellos que más nos gustaron.

Selección de Luiggi:

5. Cicatriz; Sara Mesa.

4. Pendiente; Mariana Dimópulos

3. El mundo del ayer; Stephan Zweig

2. Nahui Olín; Adriana Malvido

1. La inveción de la naturaleza (El nuevo mundo de Alexander Von Humboldt); Andrea Wulf

Selección de Ragnar:

5. Mendel el de los libros; Stephan Zweig

4. El nadador en el secreto; William Kotzwinkle

3. Toda la soledad del centrol de la Tierra; Jorge Luis Boone

2. La mano de la buena fortuna; Goran Petrovic

1. Kafkiana; relatos de Franz Kafka ilustrados por Peter Kuper

Selección de Mike:

5. El problema de los tres cuerpos; Cixin Liu

4. Alias Grace; Margaret Atwood

3. HHhH; Laurent Binnet

2. El adversario; Emmanuel Carrere

1. Adiós a las armas; Ernest Hemingway

Como verán, hay una variedad para casi todos los gustos -no aceptamos a Paulo Cohelo. Escuchen las dos partes de nuestro podcast y comenten si han leído alguno de ellos, si coinciden con alguno o si nos recomiendan alguno.

¿Leer el libro o ver la película?

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Big Fish

A Novel of Mythic Proportions

Daniel Wallace

Algonquin Books of Chapel Hill, USA, 2012

 

¿Vale la pena leer un libro después de haber visto la película? Yo creo que sí, porque para decidir cuál de las dos versiones es mejor, hay que transitar por ambas. Aunque creo que hay libros que se prestan mucho para llevarlos a la pantalla del cine, pues están llenos de descripciones que se pueden lograr bien con imágenes y narraciones que se pueden convertir en secuencias inolvidables. Hay otros libros más intimistas e introspectivos, en los que es necesario recurrir a una voz en off para la versión cinematográfica, recurso que muchas veces arruina el resultado.

Un ejemplo de los libros que lucen bien en la pantalla del cine es El gran pez. Esta película dirigida por Tim Burton, estrenada en 2003 se convirtió en una de mis favoritas, mientras que el libro de Daniel Wallace, publicado en 1998, quizás no lo logre. Aun así, valió mucho la pena haber leído esta novela.

El libro habla de la relación padre e hijo, al final de la vida del primero. Este tema siempre ha sido una fuente de inspiración para grandes relatos.

Edward Bloom se encuentra en su lecho de muerte acompañado, en este último tramo de su vida, por su esposa y su hijo William. Edward era esa clase de personas que tiene chistes para cada ocasión, le caía bien a todo el mundo y estaba siempre dispuesto a ayudar. Pero no podía pasar mucho tiempo en un solo lugar, ni siquiera en casa.

William rememora las historias que su padre le contaba y que para él se volvieron inverosímiles; lo que para el padre eran pequeñas exageraciones, para el hijo era un cúmulo de mentiras. Por eso, el tono con que William recuenta esas anécdotas es un poco de reclamo: su padre era el candil de la calle y la oscuridad de la casa. Los chistes y la imagen paterna se fueron desgastando para Will a lo largo de los años. Sin embargo, hacia el final, la imagen que William tiene de su padre, logra reconciliarse con la que tienen todos los demás. Su padre fue un gran hombre, que siempre se preocupaba por hacer sentir bien a quienes estaban a su alrededor.

No diré mucho más sobre el argumento de El gran pez, sólo que el libro y la película utilizan distintos recursos para reivindicar la imagen del padre y me parece que la película lo logra de mejor manera.

Esta fue la primera novela publicada por Daniel Wallace -aunque no la primera escrita- y a partir de ahí se volvió famoso. Más aún cuando el libro se llevó al cine y me parece que también se presentó en teatro. Una fama inesperada con la que muchos escritores sueñan para este autor norteamericano.

Regresando a la pregunta inicial, me parece que es bueno hacer ambas cosas para contrastar. Creo que la secuencia adecuada es primero leer el libro para darle rienda suelta a la imaginación y no llegar con las imágenes preconcebidas por haber visto la película. Esto no siempre es posible, en parte porque la mercadotecnia del cine es mucho más poderosa que la de la industria literaria y en parte porque nos estamos haciendo flojos: ver una película nos toma dos horas, mientras que leer un libro nos puede tomar 2 días, 2 semanas o 2 meses dependiendo de nuestro hábito. A veces el libro nos gusta tanto que nos obliga a verlo en imágenes que no siempre concuerdan con lo que creó nuestra imaginación. A veces la película nos lleva al libro y éste nos decepciona un poco, como fue mi caso con El gran pez.